Antonio Neumane: Biografía, conservatorio, obras y más

Antonio Neumane es considerado uno de los grandes músicos del siglo XIX, aparte, es muy conocido en Ecuador por ser el compositor de la música del Himno Nacional de Ecuador junto a la letra de Juan León Mera, a continuación, se hará observación de la vida de Antonio, el conservatorio donde estudió y mucho más.

Antonio Neumane

Biografía de Antonio Neumane

El músico Antonio Neumane Marno nació en una isla de Francia llamada Córcega el día 13 del mes de junio del año 1818, era de orígenes alemanes, sus progenitores fueron el señor Serafín Neumane y la señora Margarita Marino, a su vez, esta familia contaba con un poder económico alto que les daba comodidad, los padres del músico tenían las expectativas de que él iba ser médico, no obstante, Antonio Neumane les confesó a sus padres que quería ser músico ya que esto era lo que le llamaba la atención.

A la etapa de adolescente, el músico decide irse a Viena (Austria) a estudiar en un conservatorio, aprovechó hacer dicha acción ya que la economía de la familia se volvió crítica. El realizó los estudios de música en la Universidad de Música y Arte Dramático de Viena, todo esto en contra de los deseos de sus padres, los cuales querían que se desempeñará en el área de medicina. Luego de estudiar, Antonio Neumane se convierte en profesor en Milán Italia a la edad de los 16 años en el año de 1834.

Tres años más tarde, el músico regresa a Austria, lugar donde se casó por primera vez, pero al poco tiempo después de la boda, tristemente este enviudó. Después de que el tiempo pasara y sanará sus heridas, este encontró nuevamente el amor y se casa con la mezzosoprano italiana Idálide Turrí en la ciudad de Turín del país Italia, luego de un par de meses, Antonio Neumane empezó a recorrer uno que otro país de América como el director de una compañía de ópera.

Dicha compañía de ópera está compuesta de la siguiente forma: Ferretti quien era bajo, Idálide Turrí de Neumane quien era la mezzosoprano, Irene Turrí quien era la soprano, Grandi era el barítono, Zambiatti era tenor, Gastaldi era bufo, Rizzoli era tenor de coros, Amina y Teresa Rossi quienes eran las únicas tiples y finalmente y Antonio Neumane quien dirigía la orquesta. (Ver artículo: Juan León Mera)

La primera estación del grupo de orquesta sinfónica tiene como lugar Buenos Aires Argentina (continente Sur-americano), seguida de esta van para el país vecino Chile, específicamente a la capital del país la cual se llama Santiago de Chile, en este lugar su labor es reconocida, lo cual lo lleva a ser director de bandas sinfónicas. Solo en esa condición este logro dirigir en un solo espectáculos un total de seis bandas sinfónicas al mismo tiempo, a su vez, el gobierno de Chile lo titulan como el director del Conservatorio Nacional de Música.

Cuando el músico Antonio Neumane junto a su esposa la mezzosoprano Idálide Turrí y el resto del grupo de ópera, llegan a Guayaquil (Ecuador) en el año de 1841, en este lugar no había un lugar para hacer sus presentaciones (un salón teatral), decidieron realizar dicho evento en una casa particular, la cual estaba ubicada en una esquina de Pichincha e Illingworth.

Las mujeres del grupo de orquesta musical de la localidad se pusieron de acuerdo para hacer la invitación a Antonio Neumane para que se quedara a enseñar canto, a lo que él decide quedarse por unos 10 años aproximadamente, durante estos años tuvieron a su única hija llamada Nina Neumane Turrí.

En el año de 1842 estalló la conocida gran epidemia de la fiebre amarilla, esta fiebre cobra la vida de tres de sus cantantes de la orquesta, no obstante, Antonio Neumane, su esposa, su hija y el resto de la orquesta sobreviven a la epidemia. Al año siguiente de la epidemia, al músico lo contratan como maestro de música del batallón número uno de la ciudad de Guayaquil.

Ya a la edad de los 27, el músico ya era reconocido y respetado específicamente en Ecuador. Solo por esta razón, a él le hacen llegar por escrito una solicitud para la composición musical de un poema, el cual fue escrito por José Joaquín de Olmedo, el cual desempeñaba el cargo de político y abogado, a parte, Olmedo es considerado en la actualidad como uno de los grandes escritores y literatos ecuatorianos, la creación “Canción patriótica”, es un símbolo de identificación ecuatoriano.

A mediados del año de 1851, estos deciden ausentarse a Lima, Perú. No obstante, el músico realiza un viaje él solo a Europa para realizar principalmente una serie de arreglos musicales, en esta oportunidad, esto alegró al emperador Fernando primero de Austria condecoró al músico por la composición de unos pocos arreglos para la cantante de ópera María Malibrán (la cual murió un año después), Antonio no dudó en lucir con extremo orgullo este valioso reconocimiento el cual le abrió muchas puertas.

En ese mismo año de 1851, Antonio Neumane regresa con una nueva compañía musical. 5 años más tarde, el músico junto a su familia, deciden regresarse y establecerse de manera definitiva en la ciudad de Guayaquil Ecuador, a su vez, al poco tiempo de regresar, este fundar y dirigir una academia de música en la cual dirigieron la ópera llamada La Hija de las flores, escrita de la mano de Gertrudis Gómez de Avellaneda, todo esto fue durante la inauguración del Teatro Olmedo.

Después de un tiempo, en ecuador nacieron sus otros dos hijos, cada uno llamados: Ricardo Neumane Turrí y Rosa Neumane Turrí, en el tiempo que ellos nacieron, el músico tenía una vida muy movida, ya que él se la pasaba viajando constantemente a Perú y a Chile.

La familia que formó el músico Antonio Neumane junto a Idálide Turrí vivían en el acostumbrado barrio de Las Peñas, a parte, en el año 1865 un músico argentino conocido como Juan José Allende hizo presentación ante el congreso de Ecuador una propuesta para el himno nacional de ese país, la música era de él, pero la letra era de un poeta que no se encuentra hasta ahora en la actualidad algún registro de su nombre.

Dicha propuesta del himno fue declinada, no obstante, a principios de los años 1866, a parte, por expresa solicitud del presidente del Senado de Ecuador, el cual se llamaba Rafael Espinosa Rivadeneira, este hace un llamado al escrito Juan León Mena para que componga la letra del himno de Ecuador.

Según lo que se consiguió en una entrevista realizada al sacerdote jesuita Aurelio Espinoza Pólit, lo que hizo el escritor Juan León Mena para efectuar dicha responsabilidad en muy poco tiempo que tenía, usó como inspiración las letras de la Canción patriótica escrita por Olmedo, solo de esta manera, tuvo sentido la entrega de su propuesta de himno nacional a pocas horas del encargo.

Posteriormente, el general de Secundino Darquea quien era el comandante del Distrito de Quito, este conocía al 100% las obras del músico Antonio Neumane, no era de extrañarse que el general buscara al músico y le hiciera entrega tipo encomienda la composición de la música a las estrofas que estaba recientes.

No obstante, el gran músico declina la propuesta alegando este que tenía mucho trabajo en la orquesta, aun así, el general no se rinde, por lo que decide mandarle un centinela en la puerta de su casa. Finalmente, después de la alta insistencia del general, Antonio Neumane terminó por aceptar el encargo de componer la música del himno. (Ver artículo: Abdón Calderón)

El músico decidió ponerse como en su hogar, este sentó al piano con un vaso de agua y tres panecillos cubiertos de mantequilla y de un solo intento, este logro componer la partitura, la cual, hasta la actualidad esta hace acompañamiento al himno nacional de Ecuador. El himno ¡Salve oh patria! se estrenó el día 10 del mes de agosto del año 1870 en la actual ciudad de Quito. El mismo fue interpretado por los miembros de la Compañía de Ópera de Pablo Ferreti.

En ese mismo año del 1870, el mandatario ecuatoriano de aquel tiempo (Gabriel García Moreno) hizo invitación al músico Antonio Neumane a dirigir el Conservatorio Nacional de Música ubicada en la capital de Ecuador (Quito). Apenas en este tiempo, el músico contaba con la edad de 52 años, a su vez, este ya se podría labrar con un respeto que se ganó, el cual lo ubicaba en una prestigiosa posición que asumía una tarea la cual le gustaba mucho.

Al año siguiente, el músico Antonio Neumane Marno muere de un infarto fulminante al corazón en el Conservatorio de Música de Quito Ecuador, el día 3 del mes de marzo del año de 1871, la muerte del músico generó gran escándalo y lamentaciones en Ecuador y los países que conocía al músico. Los restos fueron enterrados principalmente en el cementerio de El Tejar.

Luego Su hijo Ricardo Neumane realiza las correspondientes diligencias para dicho traslado de los restos mortales de su padre hasta la ciudad de Guayaquil, los mismos fueron enterrados en el templo de San francisco (cerca de la Plaza Francisco), esta fue una iglesia que desapareció después de su entierro como consecuencia de lo que se fue conocido como el Gran incendio del año 1896, esta es una tragedia característica que ha azotado numerosas veces a Guayaquil.

Su viuda, la mezzosoprano Idálide Turrí logra vivir siete años más después de su muerte, esta muere de un para respiratorio; Sus hijos en muestra de amor por el músico, protegieron parte de todas las obras de su padre, ya que estas fueron destruidas por el Gran incendio, las que se lograron resguardar esta hasta la actualidad quedaron intactas tras los diferentes incendios.

No obstante, el músico Antonio Neumane Marno, será siempre recordado como un fiel amante de la música, arreglista, compositor y un viajero insaciable, de orígenes sanguíneos alemán, vienés, italiano, pero diferentes a todo estos, fue de origen ecuatoriano de alma.

Conservatorio Giuseppe Verdi (Milán)

El conservatorio Giuseppe Verdi fue el instituto de música de Milán (Italia) donde estudió Antonio Neumane Marno. Esta es una de las mejores instituciones de instrucción y formación de profesionales musicales de Italia. La idea de tal instituto proviene desde el año de 1773 cuando la emperatriz María Teresa dio paso a una serie de reformas, las cuales estaban dirigidas a crear un tipo de sistema educativo público de primaria. Dicha idea vino ya que, en los Habsburgo de Austria, el arte de la música jamás en el principio de la historia se había disfrutado del mismo con un respeto especial. (Ver artículo: José María Velasco Ibarra)

No obstante, después del paso de la emperatriz, no se esperaba que la instrucción a la música fuera como un asunto que no se consideraría de manera fundamental para la formación de los funcionarios y los artesanos. Por lo cual, el arte de la música fue un privilegio para los nobles (a menudo este arte lo practicaban eran los aficionados) o las personas que pertenecían a las clases más bajas como los campesinos o burgueses (con respecto a los considerados maestros de la música).

No obstante, en los últimos años del siglo XVIII, este arte comienza adentrarse, por lo consiguiente, nació la brillante idea de la creación de un instituto musical en la ciudad de Milán. En el periodo histórico que vio surgir el conservatorio musical, se ha de caracterizar por la figura principal de Napoleón. En el año de 1796, el primer general francés ya se encontraba libre de lo que era el capital de Lombardía de los austriacos y el conocido capital proclamado de la República Cisalpina.

No obstante, la vida cultural de la ciudad de Milán se encontraba en un estado de conmoción, la cual era cómplice de los pensamientos de ilustración que se fueron desarrollando en el silencio mientras gobernaba el pueblo de Austria. A parte, las extremas exigencias que eran impuestas por los franceses eran el alto precio el cual era necesario para la conservación de la libertad. Aparte, el ambiente que se hacía observar como bueno por parte de Napoleón Bonaparte, fue altamente favorable para la idea de la construcción de un conservatorio maduro y concreto.

Una de las principales motivaciones para la fundación de la institución, se encuentran principalmente en cómo se encontraba la ópera italiana en aquellos años, esta se encontraba en malas condiciones por el descuido que le tenían. Aproximadamente de los mediados del siglo XVIII, tuvo como hecho que la ópera de los Alpes fue el sustituto de la ópera italiana (vale recordar la alta influencia de los distintos compositores tales como Mozart y Gluck).

No obstante, en ningún momento se habría verificado los fenómenos de dicha innovación, sin embargo, la producción de dicho periodo que estuvo conforme con aquellos modelos consolidados (pero estas se encontraban lejos de las necesidades del público). Esto no fue sino hasta que el conde Carlo Brentano Grianta, el cual cumplió la función de director general de los teatros reales y de espectáculo, quien reflexiona y comprende como la construcción de un instituto de música podría ser la solución a este problema perpetuo. (Ver artículo: Sixto Durán Ballén)

Esto avanzó cuando Grianty lanzó su propuesta “un reparo a la entera amenaza del decaimiento del arte musical” el día 24 del mes de agosto del año 1803. Esta se tomó en cuenta cuando el vicepresidente de la República Francesco Melzi asumió el cargo. Posteriormente, el día 5 del mes de septiembre del mismo año, dicho proyecto se expone y se hace los preparativos en el claustro de la iglesia de Santa María de la Pasión, con la asistencia de unos 36 estudiantes (12 damas y 14 caballeros), todo esto durante diez años que sería un ciclo de entrenamiento.

Este se llamó principalmente El jardín de invierno, el punto para llamarlo así, vino inspirado del orfanato de San Pietro in Gessate. El término de invierno, era de la jerga italiana, este se utilizaba como sinónimo ante la palabra o lugar orfanato, Grianty tenía planes para establecer un orfanato de ambos sexos, este tenía como objetivo principal la educación musical de los niños abandonados.

Al principio, parecía que pesaba menos el hecho de que parís estuviera altamente orgullosa por el nombre conservatorio. Esta aceptación de la palabra fue motivada por las experiencias anteriores de Napoleón, las cuales eran conocidas por su alta calidad de maestría, lo cual hizo que dicha palabra invernadero (a no ser que fuera el instituto italiano) fuera el sinónimo de escuela de música en Francia.

El primer conservatorio de música fue fundado en París Francia, el día 3 del mes de agosto del año de 1975, principalmente el objetivo era la creación de una escuela nacional y dar al gobierno de aquella época un centro de propaganda y representación política. Todo el material está dirigido por la memoria del fundador Bernard Sarrette.

No obstante, el Conservatorio de Milán fue fundado por la necesidad de la reorganización de la ópera y las diferencias de dichas instituciones se encuentra entre algunos detalles de la organización.

Conservatorio Antonio Neumane (Guayaquil)

El Conservatorio Nacional de Música Antonio Neumane es una institución de música ubicada en la ciudad de Guayaquil, este mismo fue fundado por medio un acuerdo ejecutivo número 312 del día 20 del mes de septiembre del año 1928, el mismo fue inaugurado el día 28 del mes de octubre de ese mismo año.

El conservatorio da la oportunidad de desenvolver y encaminar el potencial artístico de los niños y jóvenes, los cuales adquieren también una formación académica musical de forma excepcional que lo habilitaran como unos profesionales en la materia. Esto hace que los jóvenes sirvan a la sociedad o la represente de manera honrada al país en el caso que sea necesario.

El Conservatorio Antonio Neumane vio transitando a 24 administraciones con sus 90 años después de su fundación, esta cantidad tuvieron la preocupación de planificar, organizar y mejora el instituto en cuanto a lo pedagógico, administrativo, cultural y principalmente en lo musical, haciendo que esta se proyecte tanto al extranjero como a la comunidad, todo a través de corales, agrupaciones instrumentales y principalmente por medio de los solistas.

Este instituto presenta su testimonio en sus recitales, conferencia, conciertos, los festivales, concursos, clases maestras, seminarios y cursos de un nivel experto, el cual hace que incremente además de su personal docente, incrementan también sus valiosos músicos que se vuelven nacionales e internacionales, en este grupo se hace destacar los pianistas Freddy Torres y Sofía Rosado, este instituto también se adoptan y se capacitan cantantes o agrupaciones del extranjero.

Obras

Las obras del músico y compositor Antonio Neumane son conocido por algunas obras que sobrevivieron a la catástrofe conocida como el Gran incendio de Guayaquil en el año 1896, sólo una pequeña parte logró rescatarse, ya que gran parte de ellas fueron quemadas por dicha catástrofe.

Esta son unas de las obras musicales que él realizó en vida: “La suite ecuatoriana”, “Perdón”, “Nocturno para Fagot” y finalmente la más conocida hasta la actualidad es “Pour une Damme”, que traducida al castellano significa Para una Dama. No obstante, el músico siempre será reconocido principalmente por hacer la composición musical del Himno Nacional del Ecuador, en compañía de la letra de Juan León Mera.

Juan León Mera y Antonio Neumane

El escritor Juan León Mera no conoció al músico Antonio Neumane hasta la creación del himno nacional de Ecuador, Juan León nació en la ciudad de Ambato el día 28 del mes de junio del año 1832 y muere en la misma ciudad el día 13 del mes de diciembre del año 1894, él fue un novelista, político, ensayista y pintor ecuatoriano. Aparte de componer el himno, es conocido por la novela Cumandá que fue publicada y considera como la mejor obra escrita del año 1879.

Niñez y juventud de Juan León Mera

Su madre fue Josefa Martínez Vásconez, esta mujer crió ella sola a su hijo, todo esto gracias a que el comerciante Pedro Antonio Mera Gómez la abandonó en el periodo de gestación, la infancia del escritor era humilde, en sus primeros años de su niñez, este vivía en la finca Los Molinos la cual estaba ubicada cerca de un pueblo pobre que se llamaba Atocha, a unos 3 kilómetros de distancia a hacia al noreste de la villa de Ambato.

Para que la familia del escritor no cayera en miseria, su abuela mantuvo en alquiler a su hermano Pablo Vásconez, el cual era un activista político, el cual estaba en desacuerdo con las políticas de Juan José Flores. Juan León recibió la educación en su hogar, esta estuvo a cargo de su tío abuelo y de su tío el reconocido doctor Nicolás Martínez.

Poco después de cumplir los 20 años de edad, este hace un viaje a Quito para poder recibir clases de pintura con el artista pictórico Antonio Salas, el cual era famoso por sus obras de arte, aquí el escritor aprendió el manejo del óleo y las acuarelas. En el año de 1854 se hicieron la publicación de varios versos escritos por el en el periódico La Democracia, junto a la ayuda del escritor Miguel Riofrío. Posteriormente, años después el mismo funda la Academia Ecuatoriana de la Lengua y fue miembro de la Real Academia Española.

Creación del Himno Nacional de Ecuador

A los 33 años de edad, al escritor le encomienda la tarea de componer el himno nacional, según investigaciones (como se mencionó en párrafos anteriores), este hace entrega del himno en poco tiempo debido a que usó como inspiración las letras de la canción patriótica que fue escrita por Omeldo, desde este punto de partida, aquí es donde se conocen el escritor y el músico Antonio Neumane, el cual hizo la composición musical de Himno Nacional de Ecuador.

El Himno Nacional de Ecuador está estructurado y se canta de la siguiente manera: el coro, la primera estrofa, el coro, la segunda estrofa, nuevamente el coro, la tercera estrofa, el coro, la cuarta estrofa, el coro, la quinta estrofa, el coro, la sexta estrofa y finamente el coro. La composición música se realizó a base de un piano, el músico Antonio Neumane compuso la misma mientras bebía agua y comía panecillos con mantequilla, Dicho himno es el siguiente:

Himno Nacional de Ecuador

CORO

¡Salve, oh Patria! Mil veces, Oh, Patria

¡Gloria a ti! Ya tu pecho rebosa,

Gozo y paz, y tu frente radiosa,

Más que el sol contemplamos lucir.

ESTROFAS

I

Indignados tus hijos del yugo

que te impuso la ibérica audacia,

de la injusta y horrenda desgracia

que pesaba fatal sobre ti,

santa voz a los cielos alzaró,

voz de noble y sin par juramento,

de vengarte del monstruo sangriento,

de romper ese yugo servil.

II

Los primeros los hijos del suelo

que, soberbio; el Pichincha decora

te aclamaron por siempre señora

y vertieron su sangre por ti.

Dios miró y aceptó el holocausto,

y esa sangre fue germen fecundo

de otros héroes que, atónito, el mundo

vio en tu torno a millares surgir.

III

De estos héroes al brazo de hierro

nada tuvo invencible la tierra

y del valle a la altísima sierra

se escuchaba el fragor de la lid;

tras la lid la victoria volaba,

libertad tras el triunfo venía,

y al león destrozado se oía

de impotencia y despecho rugir.

IV

Cedió al fin la fiereza española,

y hoy, oh Patria, tu libre existencia

es la noble y magnifica herencia

que nos dio, el heroísmo feliz;

de las manos paternas la hubo,

nadie intente arrancárnosla ahora,

ni nuestra ira excitar vengadora

quiera, necio o audaz, contra sí.

V

Nadie, oh Patria, lo intente. Las sombras

de tus héroes gloriosos nos miran,

y el valor y el orgullo que inspiran

son augurios de triunfos por ti.

Venga el hierro y el plomo fulmíneo,

que, a la idea de guerra, y venganza

se despierta la heroica pujanza

que hizo al fiero león sucumbir.

VI

Y si nuevas cadenas preparan

la injusticia de bárbara suerte,

¡gran Pichincha! prevén tú la muerte

de la patria y sus hijos al fin;

hunde al punto en tus hondas entrañas

cuanto existe en tu tierra: el tirano

huelle sólo cenizas y en vano

busque rastro de ser junto a ti.

Dejar Comentario