Buenas Prácticas Agrícolas: lo que aún no sabes sobre ellas

Descubre todo sobre las Buenas prácticas agrícolas de forma sencilla, en este artículo. Es la normativa que regula la producción, transformación y distribución de los alimentos, para garantizar que sean saludables y seguros para el consumo del ser humano.

¿Qué significa buenas prácticas agrícolas?

El término “buenas prácticas”  se refiere a la aplicación de ciertas acciones a fin de mejorar en algo en ciertos aspectos o en su totalidad, con el fin de ver resultados positivos.

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Las Buenas prácticas agrícolas se enmarcan en todos aquellos protocolos que los agricultores deben seguir para producir los alimentos sanos e inocuos, que garanticen la calidad de los alimentos así como la utilización de métodos amigables con el medio ambiente.

Dentro de este proceso también se debe tener en cuenta  la seguridad laboral de los trabajadores y la higiene durante los procesos de producción, transformación y distribución de los alimentos.

Es que las prácticas agrícolas son la primera etapa de la cadena de alimentación por tanto es importante manejar criterios para optimizar la calidad de los alimentos.

Esto incluye también controlar el estado de salud de los animales de los que se derivan los productos alimenticios y manejar todo aquello que represente peligros para la salud de las personas.

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Estas buenas prácticas ejercen un efecto beneficioso o incluso decisivo en la sanidad e inocuidad de los productos de origen vegetal y animal (incluidos: leche y productos lácteos, carne y productos cárnicos, huevos y productos de huevo, miel y apicultura) y todo lo referente a la Agronomía.

Origen de las buenas prácticas agrícolas

Las buenas prácticas agrícolas se originan por la preocupación de gobiernos de diferentes países con relación a la calidad de los productos alimentarios. En este sentido la FAO que es la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación presentó un documento en el año 2004 donde se argumenta la necesidad de crear normas para la producción de alimentos que no causara daño a la salud del ser humano, ni al medio ambiente.

Dicho documento, denominado Las Buenas Prácticas Agrícolas expone que en muchos países sudamericanos se observa el incremento de personas afectadas por diversos virus y bacterias (E. coli, Hepatitis, estafilococo, vibrion cholera, otras) a causa de la ingesta de alimentos.

La gran preocupación nace del creciente aumento de las estadísticas de personas con cuadros de intoxicación alimentaria, donde en algunos casos, si la persona intoxicada tiene problemas de salud, corre el riesgo de morir.

Esta realidad ha generado desconfianza en el consumidor, quienes de alguna manera han ejercido presión para que se tomen medidas que garanticen la salud.

Ya algunos países habían tomado medidas de inocuidad en los alimentos, tal es el caso de Guatemala con su campaña “de la finca a la mesa” estableciendo normas de calidad para la producción, almacenamiento y distribución agrícola.

Otra de las preocupaciones planteadas por la FAO es que los países en vías de desarrollo son los más afectados y por lo general en dichos países no se cuenta con estadísticas confiables de estos casos de intoxicación, y se presume que el número de individuos perjudicados por estos problemas es mayor a los casos conocidos.

Por otra parte existe la otra cara de la moneda, esta es la de los productores agropecuarios. Desde su perspectiva, los mercados competitivos exigen mayor producción para cubrir los déficit alimentarios de la población, por esta razón se han mecanizado los cultivos y hasta se explota la tierra y el medio ambiente al máximo en cada cosecha, comprometiendo su sostenibilidad.   

Los gobiernos optaron por consultar a todas aquellas empresas que forman parte del sector agropecuario incluyendo, los distribuidores, vendedores y hasta los consumidores. En dicha consulta se llegó al resultado de que era necesario hacer las cosas bien, obtener productos de calidad, saludables y sin dañar el ambiente, incluidos también la buena salud del trabajador agropecuario así como su seguridad.

De todo lo planteado surgen unas normativas que se denominan Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) o en ingles Good Agriculture Practices (GAP), que van a complementar otras normas del manejo de la alimentación como lo son las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) y ofrecer la calidad necesaria al consumidor final.

Manual

Un manual es un escrito que se realiza con la finalidad de resumir de forma básica y ordenada de normas y procedimiento para desarrollar algo.

El manual de las buenas práctica agrícolas fue preparado por un grupo de agricultores la FAO para América Latina y el Caribe, para divulgar y guiar la producción agrícola a la contribución de la seguridad alimentaria de una manera ecológica, sustentable y de calidad.

Estas normativas están dirigidas a todas las personas involucradas como productores o usuarios, entiéndase, trabajadores agrícolas, técnicos, educadores, consumidores, y comunidad en general, ya que todos de una u otra manera están conectados a la actividad agropecuaria.

El manual está constituido por cuatro secciones fundamentales, las cuales se enumeran de la siguiente manera:

Parte I: Se refiere a desarrollo de la definición de buenas prácticas agrícolas, a quienes benefician y que promueven.

Parte II: Aborda la necesidad de aplicar las buenas prácticas agrícolas destacando las ventajas y beneficios de su aplicación y los riesgos en caso contrario.

Parte III: Está referida a una serie de normas involucradas con el procedimiento de desarrollo de la actividad agrícola, entre las que se podrían destacar las siguientes:

  • Cómo mejorar las condiciones laborales de los trabajadores agrícolas
  • El uso adecuado del agua, fertilizantes, agroquímicos, abonos orgánicos, y otros.
  • Instrucciones sobre cómo mejorar la calidad del cultivo, incluyendo el buen manejo del suelo, y conocimientos para establecer donde cultivar.
  • abarca también cuál es la mejor forma de realizar la cosecha.
  • Establece normas para el cuidado de los animales en la granja y su conveniente ubicación en el predio, esto incluye animales de trabajo, animales domésticos, aves de corral, etc.

Parte IV: Está constituida por anexos que se refieren a los controles de aspectos administrativos de la finca o lote.

En la práctica se ha puesto en evidencia que la adecuada aplicación de las normas que conforman el manual de las buenas prácticas agrícolas redunda en un mejor rendimiento y por lo tanto mayor productividad, entendiendo por esto la calidad de los productos, su sostenibilidad y la preservación del ambiente.

En caso contrario, es decir, la no aplicación de las normas establecidas en el manual, conllevan al deterioro de la salud de las personas, baja productividad y la afectación del medio ambiente.

Ejemplos

Un ejemplo de finca eficiente podría estar sustentado sobre la aplicación de prácticas comunes, a las cuales se sumarían técnicas y procedimientos nuevos que son el resultado de investigaciones científicas y de estudios realizados por particulares y por instituciones como la FAO, que proporcionó el manual de las buenas prácticas agrícolas.

El desarrollo del trabajo agrícola en la finca se encamina al manejo eficiente sobre todo a nivel administrativo o gerencial, también al área de producción (siembra y cosecha), almacenamiento y distribución de alimentos.

El aspecto administrativo y gerencial debe ser tratado con sentido estrictamente profesional, con sistemas contables modernos, que permitan el control de las finanzas y que a la vez reflejen su situación.

La administración también es responsable de los aspectos sociales y económicos de los trabajadores y trabajadoras, buscando siempre su bienestar.

Dentro del ámbito de la producción debe estar manejado por un profesional del agro, asistido por mano de obra calificada y con entrenamiento en técnicas agrícolas, que tendrán a su cargo la siembra y cosecha de los productos.

Para el desarrollo de su trabajo deben considerar la utilización de abonos orgánicos, fitosanitarios en las cantidades adecuadas procurando no deteriorar el medio ambiente, aplicar los agroquímicos estrictamente necesarios y los sugeridos en el manual de buenas práctica agrícolas de la FAO.

El uso eficiente  y eficaz del suelo y del agua son aspectos importantes donde que estos profesionales deben ser cuidadosos, ya que los recursos naturales deben conservarse y evitar su agotamiento.

En lo que respecta a los animales deben ser cuidados con asistencia veterinaria oportuna, verificar que estén sanos, alimentados e hidratados. Los animales que no se utilicen en la producción como por ejemplo, los animales domésticos deben mantenerse fuera de las zonas de cultivo.

En cuanto al almacenamiento este debe ser un lugar únicamente para este fin, higiénicamente preparado para recibir los productos, apartado del lugar de almacenamiento de los insumos como fertilizantes. También deben ser señalizados, donde solo pueda ingresar personas autorizadas.

Con controles como los descritos en el ejemplo anterior una finca puede ser productiva y ecológicamente eficiente.

Otro ejemplo es el control sobre el cuidado de los animales que se está llevando a cabo actualmente en países como Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay con respecto al ganado que han sido criados de manera sana y que se ha comprobado que no hay riesgos de fiebre aftosa, ni de encefalopatía espongiforme (vacas locas). Estas buenas prácticas en la cría del ganado ha tenido consecuencias positivas en cuanto a calidad, y un mercado dispuesto a consumir sus productos.

Según FAO

Codex Alimentarius (Código de Alimentos), es una comisión internacional constituida por más de 170 afiliados, y creada bajo los auspicios de FAO/OMS (Organización Mundial de la Salud), con la finalidad de fijar las condiciones operativas que permitan proteger la salud de las personas y propiciar las ventajas competitivas del comercio agropecuario.

El cultivo de Hortalizas

Según la FAO la producción de hortalizas no deberá practicarse en zonas donde la presencia de sustancias contaminantes o perjudiciales sea de niveles altos que lleguen a menoscabar la calidad de las frutas y hortalizas después de la cosecha.

Es indispensable que los productores averigüen los usos anteriores de la tierra y las zonas adyacentes, esto con el fin de identificar la presencia de peligros microbianos, físicos y químicos, determinando también la presencia de productos residuales, agroquímicos y otros.

También es importante considerar  y controlar el acceso de los animales domésticos y silvestres a la zona de cultivo y especialmente a las fuentes de agua que se utilizan para el riego de la producción de estos alimentos. Todo es para evitar la contaminación fecal de aguas y suelos.

Evitar la posibilidad de daño del cultivo por agua contaminada del riego y cuidar los lugares donde se almacena los productos, bien sea de la contaminación por inundación o de aguas residuales superficiales.

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Con respecto a los insumos agrícolas para el cultivo de hortalizas, debe ser determinante que no contengan contaminantes de ningún tipo, que puedan deteriorar el estado general de las hortalizas.

En la producción de frutas y hortalizas se usan fertilizantes naturales tales como estiércol, biosólidos y otros. Para su uso es indispensable determinar que estos no estén contaminados por metales y otros productos químicos que puedan afectar la calidad de la fruta y hortaliza para su consumo.

Deben tomarse en cuenta las siguientes recomendaciones:

1.-Adoptar procedimientos adecuados para el  tratamiento de los fertilizantes, tales como:

  • Secado por calor
  • Radiación ultravioleta
  • Pasteurización
  • Secado al sol

Estos procedimientos contribuyen en la eliminación de agentes patógenos en los fertilizantes naturales.

2.-Cuando se adquiera el estiércol y otros fertilizantes naturales que hayan sido tratados previamente con la finalidad de reducir la contaminación, deberá exigirse del proveedor la documentación que certifique el tratamiento aplicado al producto, así como los análisis realizados y los resultados obtenido. Este control da garantía de que el fertilizante no se encuentra contaminado.

El Aguacate

Para el cultivo de aguacate la FAO propone las siguientes buenas prácticas:

Seleccionar y analizar el terreno, para ello es importante revisar la historia de la parcela con la finalidad de verificar si el terreno ha estado expuesto a contaminación, al igual que los lotes cercanos para constatar que las actividades realizadas en estos no afecte el cultivo de aguacate.

Antes de sembrar se debe tener listo los caminos, canales de ladera, bote de escombros y todo lo que facilite el proceso de sembrar semillas. Te puede interesar el articulo de  Como sembrar semillas.

En cuanto al agua es importante ver de dónde se provee agua para el riego, si se trata de fuentes naturales debe dejarse una distancia prudencial establecida por la normativa vigente.

Al igual que otros cultivos, antes de iniciar la siembra es necesario hacer un estudio de suelo, que incluya los aspectos físicos y químicos, con el objeto de determinar si sus condiciones son idóneas para realizar el cultivo de aguacate. Aquellos terrenos cuyo porcentaje de arcilla es superior al 35% no son recomendables para el cultivo de esta planta porque a futuro se presentarán problemas de la raíz.

Otro aspecto importante indicado por la FAO para el cultivo de aguacate, es la conservación de los suelos, ya que de no hacerlo, estos pueden degradarse.  Es  necesario aplicar algunas técnicas para no perder el vital recurso, estas son:

Realizar la canalización de aguas de las laderas, para evitar  el arrastre de materias orgánicas. Con algunos estándares de inclinación (10% – 50%) estas canalizaciones pueden realizarse con hierbas o cultivo que no sea de competencia con el aguacate por la iluminación ni por hidratación.

Estas acequias tienen dos objetivos, la de filtrar el agua y la escorrentía de la misma, y por el volumen y flujo de agua de las laderas, es  conveniente renovar  la infraestructura de la canalización para evitar su deterioro.

El agua de la finca es importante tanto para el  consumo, como para el riego de las plantas, por lo tanto si la finca no cuenta con una fuente de agua, entonces debe recogerla de la lluvia y almacenarla de manera correcta, evitando la contaminación de la misma.

Referente a las siembras, recomiendan efectuarlas en la misma dirección de las acequias  de ladera. También  la FAO sugiere colocar coberturas en el suelo para protegerlo del impacto de las gotas de lluvia que hacen que el suelo pierda fertilidad.

Las coberturas se pueden realizar o bien con hierbas que no deterioren las raíces de las plantas de aguacate o con  residuos de podas que se coloquen de forma que el agua de lluvia no erosione el terreno.

Los árboles a sembrar en la finca deben ser por siembra directa con la semilla o por compra en un vivero inscrito en los ministerios de agricultura, que garanticen que dicha planta está apta para el cultivo.

Sobre la fertilización, esta se debe hacer al momento de sembrarla con un contenido alto en fósforo y se alterna con otras fórmulas.

También la FAO hace referencia al tema del control de plagas, en cuanto a este establece que debe realizarse todas las tareas pertinentes para el control de plaga,  debe hacer uso racional de los  insumos agrícolas, debe cercarse la zona de cultivo y se debe alejar los animales del área de cultivo.

El Cacao

Para el cultivo de las semillas de cacao los factores climáticos pueden ser determinantes, porque muchos de esos factores afectan algunos de los procesos fisiológicos de las plantas  y por consecuencia, su desarrollo.

Las condiciones óptimas para este cultivo son las siguientes:

  • Precipitación: 1600 a 2500 mm en el año.
  • Temperatura ideal: 24 ° C promedio, esta temperatura es la que ayuda al proceso de desarrollo de las raíces.
  • Viento: No es conveniente un exceso de viento ya que la planta pierde las hojas.
  • Altitud: ideal de 800 a 1000 mt de altura
  • Luminosidad: debe ser cultivada alrededor de otras plantas que no permitan el sol directo al cultivo, desarrollada la planta, es más productiva con un cincuenta por ciento de luz.

Las plantas de cacao tienen las siguientes particularidades para el requerimiento del suelo:

  • Que el suelo contengan abonos orgánicos
  • Que la tierra tenga un excelente drenaje
  • El suelo debe ser fértil y con buena profundidad para el crecimiento de las raíces.
  • Determinar el nivel de pH, lo conveniente es entre 6.0 y 7.0
  • El nivel freático 1 mt de profundidad con respecto a la faz del suelo

La propagación del cacao se puede hacer por medio de estacas, esta se pasa al suelo a los 2 meses después de su injerto, o por medio de la siembra directa de la semilla, esta se cambia al suelo a los 4 meses de su siembra.

La siembra se hace durante el inicio período de lluvioso porque el suelo se encuentra húmedo, lo que ayuda a que la planta se desarrolle correctamente.

El control de plagas y enfermedades se hace con el control de maleza, la sombra adecuada, la fertilización, la poda oportuna y mantener el suelo con un drenaje eficiente.

Plátanos (Bananos)

Las buenas prácticas agrícolas para el cultivo de banano implican aplicar unas normas para garantizar la sostenibilidad del producto, con la preservación del medio ambiente. En el caso preciso del cultivo de banano la fAO propone las siguientes medidas:

Manejo del suelo y fertilización:

  • Aplicar la rotación de cultivos para optimizar el uso de la tierra
  • Trabajar manteniendo la materia orgánica del suelo
  • Realizar cultivos de cobertura con el objeto de mejorar la fertilidad del suelo
  • Estudiar la cantidad y calidad de los fertilizantes apropiados

En cuanto al agua y a la forma de riego:

  • Determinar el drenaje de agua del suelo y ajustar si es necesario
  • Procurar no contaminar el agua con los insumos almacenados
  • Controlar el suministro de agua a las plantas
  • Establecer en sus predios el ahorro y reciclaje del vital líquido

Con respecto a la producción de cultivos:

  • Elegir el tipo de banano que se quiere cultivar, tomando en cuenta las condiciones del suelo, fitosanitarios a aplicar y los nutrientes de la planta.
  • Aplicar los fertilizantes adecuados y reemplazar los nutrientes que la planta pierde en el proceso de cultivo.
  • Reutilizar los cultivos y los residuos biológicos para nutrir el suelo.
  • Cumplir con normas y reglamentaciones sobre el uso de las maquinarias.

Por último la FAO establece los parámetros de cómo se protegen los cultivos y sugiere hacer:

  • Realizar encuestas constantemente para mantenerse informado y tomar medidas oportunas.
  • Tener a la mano unos planes de contingencia en caso de emergencias como un brote de plagas.
  • Usar semillas y otros insumos libres de plagas y enfermedades.
  • Usar materiales o productos orgánicos para el control de plagas.
  • Evaluar los posibles daños de los pesticidas sobre la producción, la salud y el entorno natural.
  • Asegurarse de que la aplicación de pesticidas sea realizada por personal con conocimientos en el área.
  • Procurar que el pesticida aplicado sea el adecuado para ese tipo de cultivo
  • Evitar el uso de pesticidas contaminantes.
  • Al realizar las fumigaciones o al aplicar los fitosanitarios, el personal debe estar debidamente protegido.
  • Aplicar los pesticidas con los equipos indicados para eso.
  • Llevar un correcto registro del uso de pesticidas.

En Invernadero

El cultivo en invernadero, también llamado cultivo bajo condiciones protegidas, tiene un manual de buenas prácticas para su buen desarrollo.

Este tipo de cultivo modifica y controla las condiciones ambientales del entorno donde se desarrollan las plantas por tanto se debe mantener un equilibrio entre la energía solar y la energía consumida por las planta. A continuación un resumen de las buenas prácticas a aplicar en invernaderos:

  1. Se debe identificar cada invernadero para relacionar el control del cultivo con las actividades realizadas en ese invernadero.
  2. Es oportuno registrar las actividades para hacerles seguimiento.
  3. Archivar los registros para demostrar los trabajos realizados en el.
  4. Debe haber continuamente personas responsables del invernadero.
  5. Se debe tener un control de roedores y plagas dentro del invernadero.

La elección de la zona para el invernadero debe hacerse considerando factores como la humedad y la niebla ya que no son convenientes para el desarrollo de cultivos en invernaderos.

No debe haber vientos fuertes para proteger al invernadero, no obstante debe circular la ventilación dentro del mismo. Y la topología del terreno y el nivel de riego deben estar acordes.

Igual que otro tipo de cultivos, se debe tener conocimiento de la historia del terreno y no utilizarlo para el cultivo si su uso anterior fue un vertedero o zona de agentes contaminantes.

Se debe evitar el uso excesivo de maquinarias y diseñar la ubicación de las plantas dentro del invernadero.

El manual también desarrolla los siguientes aspectos:

  • Las características de los invernaderos como la ubicación del mismo.
  • La elección de la variedad de productos a cultivar.
  • Densidad del área de cultivo y distribución.
  • El trasplante del cultivo.
  • Manejo de la planta, riego y fertilizaciones.
  • Control de maleza, insectos y enfermedades.
  • Enfermedades Fungosas, bacterianas, virales y abióticas.
  • Cosecha, selección y clasificación.
  • Embalaje y almacenamiento.
  • Uso de desechos tóxicos.

Certificación

El consumidor final de los productos agrícolas desea que estos sean de saludables y de buena calidad. Los empresarios de este medio deben comprometerse a demostrar formalmente la calidad de sus productos. Esta garantía se da a través de una certificación, que no es más que comparar el producto y el proceso de producción con las normas de las buenas prácticas agrícolas.

Dicha certificación debe estar impresa en el producto y a la vista del comprador o consumidor final.

Normas

Existen dos tipos de direcciones en cuanto a las normas de las Buenas Prácticas Agrícolas. Con la primera se intenta reducir el riesgo de microbios,  o riesgo toxicológico en los alimentos, vigente para los Estados Unidos. La segunda se trata del protocolo de GlobalGap que además del riesgo por microbios establece riesgo también por el uso de los fitosanitarios y el cuidado del medio ambiente.

Para hacerle frente a estos riesgos, se elaboró una guía de administración de alimentos y drogas para constituir unas normativas. Esta guía le da importancia al agua y la buena calidad de la misma, los residuos en la producción, las instalaciones adecuadas para elaborar eficientemente el trabajo y para la salud de los trabajadores y cuidados para el almacenamiento y el traslado de los alimentos.

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