Jorge Carrera Andrade: Biografía, Poemas, Obras y más

Las obras de Jorge Carrera Andrade dejan atrás al movimiento modernista y dan comienzo al vanguardismo en Ecuador. Un poeta moderno en su formación y en sus posiciones estéticas, pero fue un paso más allá de los limites locales y profesó de interprete, ensayista y diplomático, con la misma dedicación con que escribía poesía.

Jorge Carrera Andrade

Biografía de Jorge Carrera Andrade

Jorge Carrera Andrade nació en Quito el 18 de Septiembre de 1903 en una casa de la calle García Moreno y Morales, barrio de la Ronda. Fue un novelista y poeta ecuatoriano. Sus padres fueron de Dr. Abelardo Carrera Andrade, político socialdemócrata en su juventud y jurista que hizo profesión jurídica hasta alcanzar a ser Ministro de la Corte Suprema de Justicia retirándose en 1942, y de Carmen Amelia Baca Andrade, propietaria de una reconocida biblioteca, que hablaba el francés, ejecutaba el arpa, pintaba y tenía profundo influjo sobre sus hijos.

En sus postreros años se mantuvo en Quito y falleció el 11 de Noviembre de 1978 a causa de una úlcera perforada sumado a complicaciones cardíacas.

Educación

Vivió una niñez  alegre entre la ciudad y el campo donde siempre tuvo la dedicación de su madre. En 1.908 fue inscrito en la escuela del Carmen Bajo frente al hospital San Juan de Dios, estudió su educación primaria en el pensionado Colegio Borja, época en que ya ojeaba a escritores simbolistas franceses entre los árboles de la serranía, aprendiendo afabilidad, sutileza y lucidez. En 1911 se mudaron a una vivienda más grande en la misma calle entre Loja y Ambato.

En 1914 se incorporó a la Escuela Normal de Juan Montalvo, para darse cuenta de que “el camino de la pedagogía no era el que más se acercaba a sus tendencias y aptitudes” y se retiró. Luego pasó a la escuela los Padres Mercedarios donde estuvo poco tiempo. En 1915 pasó al Instituto Nacional Mejía, donde acompañó a Gonzalo Escudero y a Augusto Arias y tuvo de profesor de Literatura a Alejandro Andrade Coello.

Matrimonio

El 1935 contrajo primeras nupcias con Paulette Colin Lebas de quien se separó en 1946, tras lo cual ella volvió a Francia. Su segundo matrimonio ocurrió en Septiembre de 1952 con Janine Ruffier Des Aimes, en París, con quien vivía desde desde 1948.

Jorge Carrera Andrade

Propuestas de Juventud

Era asiduo de la librería “Sucre” de Bonifacio Muñoz, interpretaba a Montalvo y a los clásicos castellanos, sin dejar de ser leal a un romanticismo retardado. Para junio 1916 cofundó y dirigió la revista novelera “El Crepúsculo”, que fue una diablura literaria de adolescentes de colegio que apenas duró dos ediciones exhibiendo escritos líricos y poesías nostálgicas bajo los apodos de “Ortos” y “Jean Valjean”.

Por lo anterior, en Enero del siguiente año fundó con “Sociedad Literaria César Borja” junto a Luis Aníbal Sanchez y César Ariosto Orellana para publicar en Abril la revista “La Idea”, agregándose a ellos Luis Aníbal Sänchez y Gonzalo Pozo. En un Concurso Infantil fue reconocido con un libro de Rubén Darío cuya leída le avivó las ganas de escribir, y aunque no conociendo cómo construir rimas, sus primeras poesías las hizo en prosa. “La Antología de la poesía francesa moderna” traducida por Diaz Canedo y Fernán Fortún y la publicación “Letras” de Quito le abrieron camino al modernismo.

Aún versificaba como Darío en 1918, cuando reconoció las novedosas corrientes naturalistas al estilo de Walt Whitman y abandonó la noción de la muerte y los edenes artificiosos por el renovado atractivo de la cotidianidad. Luego de repasar lecturas de Andrés Gide y Francis Jammes le sugirieron la relevancia de tal corriente naturista. Juvenil poeta pleno de vida, varonilmente contestatario y equilibradamente sensible, colaborador del magazine estudiantil del Mejía llamado “Vida Intelectual” y en la publicación semanal de corte humorístico “Caricatura”.

Para 1919 se publicó en el magazine “Juventud Estudiosa” y en 1920 en “Los Hermes”, ambas de Guayaquil, con una dejadez divertida, intranquila y agitada y cuyos poemas adquirían resonancia internacional. En 1921 publicó una serie con el rótulo de “Resumen Antológico de la moderna lírica ecuatoriana” con espacios de introducción. Graduado de bachiller, inició estudios de Derecho pero dejó pronto la carrera. Participó en una agrupación de intelectuales llamada “Renovación” junto a Benjamín Carrión, Pío Jaramillo, Antonio J. Quevedo, Jorge Eguez, Carlos Zambrano Orejuela, Miguel Angel Zambrano y otros.

Comenzó a redactar una novela que llamó “Cordillera”, que tras publicar algunas páginas en una publicación estudiantil, no prosiguió dado su dificultad para construir diálogos. Cooperó a través de ese mismo año en la revista “Proteo”. Para Julio del 1922 editó “Estanque Inefable” conformada por 27 poemas elaboradas desde el año 1920, unas con rima corta, obteniendo dadivosos comentarios de Isaac J. Barrera .

También publicó en “Incienso” de Rafael Coronel. Recién llegaba de Madrid el bardo César E. Arroyo con novedosas ideas y alegorías del creacionismo y ultraísmo poético, que emocionaron a Carrera Andrade, impulsándole a viajar a Guayaquil en plan errante y cooperar en el magazine modernista de Cuenca “América Latina” dirigido por Manuel Moreno Mora.

Buscando el Propósito

En Guayaquil conformó el grupo “Los Hermes”, ganándose el sustento como periodista en “El Telégrafo” y siendo testigo de la masacre del 15 de Noviembre del 1922. Al próximo año retornó a Quito, y ejerció de Jefe de Redacción del rotativo “Humanidad” que apoyaba al candidatura presidencial  Cor. Juan Manuel Lasso.

En 1924 publicó por entregas una “Selección de los modernos poetas y prosistas ecuatorianos” y reaparecieron sus poesías en el magazine “Lírica Hispana”. En 1925 fungió de redactor en “La Antorcha”, primer semanario de Quito de evidente inclinación socialista, que atacó al gobierno del Presidente Gonzalo Córdova hasta su derrumbamiento el 9 de Julio. Entre 1925 y 1927 cooperó en la revista guayaquileña “Savia”. En 1925 conformó la Comisión Directiva de la Sociedad de Amigos de Montalvo que mensualmente editaba la revista “América” hasta 1929. Igualmente cooperó en la mensualmente publicada “Esfinge” de arte y literatura encabezada por Hugo Alemán.

Jorge Carrera Andrade

De errante vida se alejaba por días de la oficina de prensa y se desconocía su ubicación. En una oportunidad remitió el siguiente telegrama “Me encuentro en Pomasqui. Voy rumbo al norte en actividades políticas, envíenme plata”.

Su amistad Cristóbal de Gangotena le publicó su segundo poemario “Guirnalda del Silencio” con 38 piezas que exaltan la tierra, los seres diminutos y la vida hogareña, algunas ya aparecidas en “Estanque Inefable”. En esta etapa de su vida le gustaba recitar poemas subversivos como su “Canto a Rusia” y en él su poesía “Lenín ha fallecido”. Gustaba el malicioso disfrute de la morfina y se excedía del alcohol, tal y como Baudelaire hasta en el refinamiento irritante de sus poesías malditas.

En 1927 se dio un enorme escándalo al aparecer su poesía “Mademoiselle Satán” en el magazine “Figaro” de Carlos H. Endara, incluia episodios de sexo. Su padre lo expulsó de la casa y hubo de justificarse ante la juicio público a través de una carta en “El Comercio”. Entre 1927 y 1930 contribuyó para la publicación modernista de Quito “Espirales” que lideraba Pedro Gómez.

En 1928 sacó a la luz “Cuadernos de Poemas Indios” con ocho poesías que introdujo dos años más adelante como parte inicial de “Boletines de Mar y Tierra”, exhibiéndose simple e inocente por la óptica de las cosas y distinguido por el arte de interpretación, considerándose de los primarios compositores de poesía social en América.

Luego redactó “Microgramas”, que son concisas poesías de una realidad y que concluyen la etapa jovial de su obra. Algunos episodios de la novela “Cordillera”, de temática indígena, que jamás terminó ya que los originales se extraviaron en su viaje inicial a Europa. Fue activo opositor al férreo gobierno de Isidro Ayora, que cerraba diarios y expatriaba escritores.

Jorge Carrera Andrade

Actividad Literaria

En 1928 en París se relacionó con distintos poetas hispanoaméricanos y apenas en Diciembre del 1929 transitó el Mediterráneo para escribir “Estampas de Marsella”, narraciones de prosa refinada que exponen su madurez. Siguió camino a Barcelona y fue empleado por el editor Vicente Clavel que emitió sus “Boletines de Mar y Tierra”, cuarenta poesías iluminadas, jubilosas de sentimiento y del gusto de viajar por espacios frescos donde se muestran superados sus desvíos pretéritos.

Entonces asistió a los talleres de Diplomacia de la Facultad de Filosofía, le designaron Secretario de la Asociación General de Estudiantes Latinoamericanos, escribiendo para variadas revistas y periódicos, creó la “Hoja Literaria” e hizo traducción de dos novelas bajo un clima de intranquilidad política que anunciaba los estertores de esa monarquía. Atravesaba una etapa más profunda, intentando mostrar el mundo tal como es, lúcido ante los realidades contemporáneos. En 1931 redactó para la revista “Hontanar” de Loja acerca del “Esquema de la poesía de vanguardia” y presenció el nacimiento de la República Española.

En el Harvre consiguió editar en 1935 sus poemarios “Rol de la Manzana” con 51 poemas y 24 Microgramas acerca de la plétora de cosas que forman el coro esencial de la tierra y “El Tiempo Manual”. Ambos se editaron en Barcelona y el último fue llevado al francés por Adolphe de Falgairolle.  En 1936 finalizó la “Antología poética de Pierre Reverdy”.

En 1937 emitió otro poemario con el título “Biografía para el uso de los pájaros” con 17 escritos con referencias a las cosas sencillas, dignificando la temática del hombre. Su acentuada emotividad de originario americano reconocía el gradual ocaso del humanismo y sus idearios de superioridad individual y fue testigo de la llegada del existencialismo y su consecuente tormento, decepción y angustia ante la muerte. En 1939 produjo su “Guía de la joven poesía ecuatoriana” y en Agosto de 1940 publicó en Tokio sus “Microgramas”, poesías que se aproximaban a los haikai de ese país y retornó de forma apremiante al Ecuador.

Jorge Carrera Andrade

En Quito obtuvo la designación interino como Director General de la Sección Consular y realizó “Registro del Mundo” que incluía casi toda su obra poética. Para Diciembre del 1940 fue a San Francisco a encargarse del consulado General y luego de pulir su inglés pudo interpretar los clásicos norteamericanos. En  1941 editó en inglés una alegato de los jurisprudencia territorial del Ecuador en ocasión de la invasión del Perú.

En 1942 participó en variados eventos preparados por el congreso latinoamericano de “Asociación de palabras libres”. Se relacionó con distintos eruditos hispanistas y participó en variadas Antologías en inglés. Siendo ya extensamente conocido en Europa, ahora empezaba a ser de interés en los Estados Unidos. En 1943 expuso su “Mirador Terrestre: La República del Ecuador, encrucijada cultural de América”. En 1945 publicó sus poemarios “Lugar de Origen”, “Canto a las fortalezas volantes: Cuaderno del Paracaidista” que escribió en San Francisco, una selección con el nombre de “Poesías escogidas” y unas interpretaciones suyas de Paúl Valery.

En Agosto 1950 fue nombrado Vicepresidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana y director de la publicación “Letras del Ecuador” órgano de la seccional  literaria de dicha institución, donde se mostraron varios discursos y piezas suyas. En 1951 editó “Poesía francesa contemporánea” con 300 poesías de escritores franceses y belgas, igualmente una serie de sus poemas con el título de “Lugar de Origen” y seis poemas dedicados a Quito.

En 1953 vio la luz su poemario “Familia de la Noche” con cinco poesías de “gran abundancia y talla lírica, prolongado impulso y agudo estilo”. Este volumen es un lamento por las personas amadas que se han marchado y a la humanidad entera acorralada por todas partes. Estando en su edad madura, se instruía en los archivos de París y trasladaba poemas del francés y del inglés, a pesar de que la gestión burocrática le sometía a sentimientos de desilusión intelectual.

Jorge Carrera Andrade

En 1958 publicó otro poemario “La Moneda del forastero” y de vacaciones retornó al Ecuador donde produjo “El Camino del sol”, con temática histórica, y “Galería de Místicos e Insurgentes” retratando las vidas de personalidades de las épocas colonial y republicana, libros con relatos noveladas, de baja calidad. En esas fechas renuncia a la Unesco y se retiró a Long Island, laborando para distintas universidades americanas.

En 1960 publicó su poesía “Hombre planetario”, reconocida como “lo mejor de lo suyo, su obra cumbre por sus símiles y alegorías, sarcasmos, incógnitas y por el profundo contenido de su juicio a la cultura tecnológica”. “Hombre Planetario” es una percepción realista, de mayor profundidad que su otro poesía antológica “Juan sin cielo”.

Madurez Literaria

En su edad madura Carrera Andrade, estremecido hondamente por las piezas de los poetas europeos Friedrich Holderlin y Rainer María Rilke, declamó a la humanidad y al género, con la vehemencia de su propia inspiración.

En 1963 bajo estado económico (quiebra) por su habitual forma de desperdiciar el dinero, Carrera Andrade retornó a Quito para volver a editar algunas de sus piezas y su “Hombre Planetario” que le permitió el ingreso a la Academia Ecuatoriana de la Lengua. En 1964 en Managua sacó a la luz su famoso poemario “Floresta de los Guacamayos” con seis poesías que son himnos que celebran la vida tropical mediante lo exótico de dicha ave.

En 1965 exhibió “Crónica de las Indias”, muestra de sobria hermosura y dramatismo en 351 versos que refieren la “rebelión de Gonzalo Pizarro, tragedia más humana que histórica, emblema de la lucha entre la libertad y la tiranía”, cuya exposición concordó con la caída de los dictadores.

Jorge Carrera Andrade

En 1.968 se expuso en New York su poemario “Poesía Última” de 32 piezas “en torno al concepto y diversidad del alba, filosofía de la vida tras la muerte”. Un individuo de nombre Luis Ortiz Terán, burócrata de la Cancillería, empecinado en amargarle la existencia decidió retirarlo de la Embajada en La Haya. En Quito le estafaron disminuyéndole su paga de jubilación y al parecer por causa de la enviada generada por su fama.

De tal manera que, viejo y extenuado, su amigo ecuatoriano Enrique Ojeda Velasco se propuso ayudarlo y recurrió a la U. Estatal de New York que le dió protección permitiéndole dar clases por dos años en Stonybrook, Long Island. En 1972 retornó en busca de sosiego con su familia en París, evidentemente consumido por el mal de Parkinson y allí se quedó hasta 1975.

En 1972 había publicado su poemario “Misterios Naturales” en una tentativa de volver al embrujo de los tiempos iniciales. Inclusive tiene algunos poemas de amor que forman parte de sus mejores selecciones. Igualmente de esa temporada es “Volcán Terrestre”. La CCE editó en 1976 la “Obra Poética Completa”, sin embargo con copiosas omisiones, y se produjo un reconocimiento nacional en su honor.

Laboraba en la dirección de la Biblioteca Nacional aún a sus 73 años. Robusto pero con un mal a cuestas, se tambaleaba frecuentemente y su voz titubeaba. Ya prácticamente pobre, un hijo, estudiante de arqueología lo acompañaba en Quito. Su hija y su esposa residían para la época en Francia mientras procuraba traerlas. Aspiraba en sus últimos momentos para redactar su autobiografía “El Volcán y el Colibrí”, dos poemarios “Libro del Destierro” y “Vocación Terrena”, una análisis de la poesía Hispanoamericana y “Selected Poems” en inglés.

Jorge Carrera Andrade

Actividad Pública

Participó en 1922 en el Congreso del partido Liberal, del cual luego se retiró pasando a las filas del socialismo. Al conmemorarse un año de los sucesos del 15 de Noviembre se editó una crudísima versión impresa de “Humanidad” en tinta roja adversando al Presidente José Luis Tamayo por lo que fue llevado a prisión para permanecer algunos días incomunicado. El 26 participó enérgicamente en la conmemoración en Quito del I Congreso Socialista Ecuatoriano y fue elegido secretario de ese nuevo entidad política.

En Mayo de 1928 fue nombrado representante del partido Socialista al V Congreso Internacional a efectuarse en Moscú. Para la ocasión viajó a Panamá, donde se sustento por tres meses dando conferencias, luego se desplazó a Holanda y Alemania. En Berlín se relacionó con Víctor Raúl Haya de la Torre, en París con César Vallejo y Gabriela Mistral. Iniciaba así su vida internacional, sin embargo en Hamburgo le negaron la visa y hubo de retornar a París.

En Julio del 1933 retornó al Ecuador tras cinco años de alejamiento, obtuvo un recibimiento inesperado en Quito, acudiendo todo poeta o intelectual a visitarlo. El 10 de Agosto se convocó el Congreso y fue designado Prosecretario, después produjo “Cartas de un Emigrado” en prosa introspectiva y de tendencia social. Impartió clases en el Mejía y estableció el “Grupo Social Agrario”, género de partido político que tuvo breve duración. En 1934 fue designado Cónsul en Paita y produjo “Latitudes” con escritos sobre diversos autores; época está en que se inició en la diplomacia, carrera que le duraría 34 años.

En Agosto 1934 de nuevo en Quito participó en un Concurso Nacional para funciones diplomáticas y fue asignado de Cónsul a El Harvre. En 1938 fue enviado a Yokohama y se trasladó a través de los Estados Unidos. Llegado a Japón se apasionó por la cultura oriental y sus esenciales expresiones.

En 1944 el presidente Velasco Ibarra le asignó Encargado de Negocios a Caracas, transformando su vivienda en centro de reuniones de los más destacados personajes de la literatura y la política venezolana. Fue, adicionalmente, época de recogimiento y creación, “agradeciendo a la revolución rusa y a las ideales marxistas la iluminación de sus creencias de humanismo social, sensibilidad de hermandad universal que consiguió manifestación plena en los poesías de última hora”.

En 1945 sucedió el levantamiento que derrocó al Presidente venezolano Medina Angarita y políticos y parientes del removido jefe de estado pidieron asilo en la Embajada hasta recibir salvoconductos. Carrera Andrade mantuvo el respeto al derecho de Asilo y se transformó en el personaje del día. En 1946 el Presidente Galo Plaza Lasso igualmente lo nombró miembro de la Delegación del Ecuador ante la III Asamblea de las Naciones Unidas ocurrida en París. Le correspondió ser testigo en la elaboración de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Al ser removido Velasco en 1947 y encargarse Carlos Julio Arosemena Tola del poder, fue asignado como Ministro Plenipotenciario en Gran Bretaña. En Marzo de 1950 fue sancionado con el retorno a Quito como simple Jefe de la Sección Diplomática. Esto por la rivalidad con el mezquino Canciller Neptalí Ponce Miranda, que le produjo tantas molestias que Carrera Andrade renunció a la brevedad.

Ese año 1951 fue remitido a París por el Ministro de Educación, Carlos Cueva Tamariz, como miembro permanente del Ecuador ante la Unesco, pero sin paga. Dado lo comprometido de la situación evaluó su retorno cuando Jaime Torres Bodet le solicitó que se mantuviera como simple traductor. Más adelante fue promovido a redactor de las ediciones en español y directivo de la revista “El Correo de la Unesco” y allí se mantuvo siete años participando en eventos internacionales representando a la Unesco.

Jorge Carrera Andrade

En 1960 retornó a funciones diplomáticas ya que el presidente Ponce le sorprendió al designarlo miembro adscrito con rango de Embajador, a la Delegación del Ecuador ante las Naciones Unidas. Ello debido a la solicitud de sus amigos, el encargado de la Delegación Leopoldo Benitez Vinueza y del Canciller José Ricardo Chiriboga Villagómez.

Al poco tiempo Velasco Ibarra fue de nuevo electo y le designó Embajador en cargo especial ante los gobiernos de Chile, Argentina y Brasil para exponer la proposición de nulidad del Protocolo de Río de Janeiro. Fue un encargo muy patriótico que, no obstante, no dio grandes resultados. De retorno a Quito en 1961, se le encargó de Embajador a Venezuela. En Julio de 1963 Venezuela sometió al Ecuador, y se rompieron las relaciones debido a la dictadura de Castro Jijón.

En 1964 fue Embajador en Nicaragua, nación que ya conocía y respetaba por ser la cuna de Rubén Darío. Fue afortunado en sus últimos años, ya que tras abandonar su rebeldía juvenil, presto servicios a las dictaduras y vivió de ellas; la cómoda diplomacia mató su ideales de juventud. En 1965 fue llevado de Embajador a París por el Canciller y colega Gonzalo Escudero. Las presidencias de Clemente Yerovi y de Otto Arosemena Gómez, cambian todo, ya que este último lo nombra Canciller el 19 de Noviembre de 1.966.

Carrera Andrade admitió el cargo y lo recibió en Quito, aunque desde el principio no concilió con el estilo personal de gobierno del mandatario. Para la fecha hubo de trasladarse a Buenos Aires para la reunión en preparación de la III Conferencia Interamericana a efectuarse en Punta del Este con la asistencia de los presidentes de los países americanos. Le correspondió ser testigo sin voz de lo que tenía preparado el presidente Arosemena Gómez, al ser Ecuador el solitario país cuyo voto no acordó la unanimidad. De retorno a Quito decidió renunciar para luego ser nombrado Embajador ante los Países Bajos.

Jorge Carrera Andrade

Estilo Literario

Su poética, propia y auténtica, se desplazó libremente entre las más distintas escuelas con esencialidad, concentración y distinción. Lo ingenioso de sus expresiones, riqueza alegórica y acentuaciones poéticas son omnipresentes. Cantó a la raza, al hombre, a la libertad, sin descartar por ello las cosas simples, tan adoradas para él y a las que retornó al final.

Alejandro Carrión ha escrito: “Fue el más grandioso de nuestros bardos del siglo xx; pero, más aún, fue el más dadivoso y solidario de los hombres, el más vivaz, el más compresivo, el más amable, decir Jorge Carrera Andrade es decir todas las excelencias”. Desafortunadamente se hizo Diplomático, actividad que se asocia en este país con el vicio, la bohemia, la pedantería, el ocio y bueno para nada.

Obras de Jorge Carrera Andrade

Jorge Carrera Andrade como poeta produjo una extensa obra de gran reconocimiento nacional e internacional, inclusive llevada algunas a otros idiomas. Como autor dejo inédita y sin finalizar su novela “Hombres en Marcha”. En adelante se detallan sus poemas así como sus libros, o lo que serían realmente  antologías de sus trabajos líricos, a ellos se les refiere como poemarios.

Poemas

  • Amigo de las nubes
  • Estanque Inefable, 1922
  • Canto a Rusia, 1926
  • Lenín ha muerto, 1926
  • Mademoiselle Satán, 1927
  • La hora de las ventanas iluminadas (1927)
  • Boletines del clima (1928)
  • Cuadernos de poemas indios (1928-1929)
  • Boletines de mar y tierra (1930)
  • Latitudes, 1934
  • El tiempo manual (1935)
  • País secreto (1940)
  • Microgramas (1940)
  • Registro del mundo (1940)
  • Mirador Terrestre
  • La República del Ecuador, encrucijada de América
  • Lugar de origen (1945)
  • El visitante de niebla y otros poemas
  • Rostros y climas, 1948
  • Familia de la Noche
  • Aquí yace la espuma (1950)
  • La llave del fuego (1950)
  • La Tierra Siempre Verde, 1955
  • Hombre planetario (1957)
  • Hombre planetario (1959)
  • Viajes por países y libros, 1961
  • El alba llama a la puerta (1966)
  • Tierra de pájaros

Jorge Carrera Andrade

Libros

  • La guirnalda del silencio (1926)
  • Rol de la manzana (1935)
  • Biografía para el uso de los pájaros (1937)
  • Vocación terrena (1972)
  • Misterios Terrenales (1972)
  • Libros del Destierro (1972)

Microgramas de Jorge Carrera Andrade

Microgramas son poesías pequeñas, de hasta dos estrofas, con temáticas específicas y a la vez sencillas, se les hacía en referencia a temas naturales. Carrera Andrade incursionó en el haiku, utilizando como tema la fauna, flora y folclore ecuatoriano, con gran habilidad y en un modo grandiosamente vanguardista, proporcionando un aire novedoso al haiku.

Por ello sus poemas fueron denominados como indofuturista por la poetisa chilena Gabriela Mistral. Carrera Andrade usa el haiku para, de acuerdo a alegorías formidables, plenas de color, reflexionar una especie de proverbios filosóficos, universales, de gran hermosura y que conciernen a la naturaleza y al cosmos. En Jorge Carrera Andrade se puede encontrar una gran influjo de Matsuo Bashō.

Colibrí:
El colibrí, aguja tornasol,
pespuntes de luz rosada dá en el tallo temblón
con la hebra de azúcar que saca de la flor.

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