José Mejía Lequerica: Biografía, dónde estudio, obras, más

El político abogado José Mejía Lequerica es mayormente reconocido por ser la figura principal en defender los derechos de los nativos, la libertad, la independencia y entre otras más en las famosas cortes de la ciudad de Cádiz, a continuación, se hablará sobre los hechos de su vida y el peso de sus palabras que perdura hasta la actualidad.

José Mejía Lequerica

Biografía

José Mejía Lequerica nació en la ciudad de Quito, específicamente en la parroquia de San Marcos el día 24 del mes de mayo del año de 1775 (antiguamente era colonizado por España), este nació de la relación entre el abogado el doctor José Mejía del Valle y la señora Manuela Lequerica Barrioteca.

El padre de Mejía era un abogado con una prestigiosa reputación, este ejerció cargos como Teniente de Gobernador de Yaguachi y Luego de Guayaquil, lugar donde también colaboró como Auditor de Guerra y asesor. Finalmente, el último cargo registrado que tuvo en el año de 1782 fue como Juez Mayor y Primer General de Bienes de Difuntos, años más tarde, este deja dicho cargo en el año de 1790 por motivos personales y posteriormente muere siete años después.

Por otra parte, Manuela de Lequerica era una mujer que estaba casada con otro hombre llamado Antonio Cerrajería, a su vez esta se encontraba separada de manera no oficial de Antonio, esta fue la única razón por la que José Mejías y Manuela de Lequerica no consumaron nupcias. No obstante, la pareja furtiva vivía juntos como una pareja común, pues ellos se encontraban enamorados entre sí, sin embargo, el pueblo quiteño del siglo XVIII no veía dicha relación de buena manera, aparte, las altas criticas terminaban afectándola niñez de José, esta fue la razón del porque le costaba tanto la accesibilidad de la educación.

A parte, este tuvo que ir creciendo en la pobreza junto con su madre, los constantes sacrificios que realizo su madre para que el joven muchacho pudiera recibir una buena educación fueron grandes. No obstante, la brillante mente de José Mejía Lequerica hacia compensación de los esfuerzos de la madre. (Ver artículo: Antonio Neumane)

Dónde estudió y cómo fue su vida

Desde sus años de adolescencia, este destacó como uno de entre los estudiantes con un alto coeficiente intelectual en la escuela básica pública de la ciudad, por eso, su madre decidió mandarlo a estudiar al colegio Dominicano de San Juan Fernando, a parte, José Mejía Lequerica llego a cursar Gramática Latina bajo la tutela del profesor Fray Ignacio González, todo esto lo realizo contando con tan solo 14 años de edad.

Tiempo después, este se trasladó a un seminario que fue llevado a cabo en San Luis, en este lugar aprendió filosofía de la mano con el profesor Fray Mariano Egas. Con el profesor también profundizó otras materias como el álgebra, la física y la trigonometría, en este instituto conoció a varios de sus mentores, entre ellos se encontraba Eugenio Espejo.

A la edad de sus 16 años, en el año de 1792 José Mejía Lequerica obtuvo el título de bachiller. Consiguiente a esto, a la edad de sus 18 años, este logra ejercer el cargo de Maestro en Artes. A su vez, el obtiene una beca para realizar sus estudios dirigidos a la Teología en la Universidad de Santo Tomás de Aquino. El abogado Mejía estudió con bastante esfuerzo, a parte, este logra ejercer el cargo de maestro en el Colegio de San Luis, específicamente en el área de Latinidad de Menores o Gramática de Mínimos.

Mientras él iba visitado la casa de su mentor el Doctor Espejo, el abogado Mejía fue conociendo a muchas personas intelectuales, más que todo los que tenían orígenes quiteños, entre ellos se puede hacerse destacar el escritor Juan Pío Montúfar. A su vez, este entablo una conexión de amistad con la hermana menor de su mentor, ella se llamaba Manuela Espejo. Por temas serios que tenían que ver con la política, en el año de 1795 Eugenio Espejo fue encarcelado y al poco tiempo este se muere.

El día 26 del mes de junio del año de 1796, el abogado José Mejía Lequerica contra matrimonio con Manuela Espejo la cual era 23 años mayor que él. Un mes después, el joven abogado consigue aprobar el examen de teología y posteriormente este comienza a realizar sus estudios de derecho.

En el año de 1805, al joven abogado se le otorga el título de Licenciado en leyes y luego se le otorga otro título de Licenciado, pero en el área de Medicina. Posteriormente, la universidad donde estudio, le estaba negando el derecho a graduarse hasta que él limpiara y legitimara su nombre, puesto que, al ser un hijo de un matrimonio no formal, no se le consideraba una persona competente para dicho grado, debido a esto, fue aceptado en la universidad de San Marcos de Lima en el país Perú.

Este se había interesado principalmente por las ciencias naturales, pero al tratar de tener su título, también fue bloqueado, finalmente el abogado desiste y se pone a considerar la opción de viajar a España, cuya invitación se la hizo José Manuel Matheus.

Su viaje y primer trabajo en España

Las exigencias y los prejuicios sociales que se aplicaban en la ciudad de Quito, ponían en dificultad la tranquila vida del abogado José Mejía Lequerica, por lo cual, esta situación lo anima a realizar un viaje a España en el año de 1807 (aunque él quiso regresarse a su tierra querida). Al llegar a este país europeo, consiguió un empleo de manera breve en un hospital, al poco tiempo de haber ingresado, en el año 1808 las tropas francesas de Napoleón Bonaparte invaden la Península y este tomó el control del trono. (Ver artículo: Sixto Durán Ballén)

Ante esta problemática de ese mismo año, el abogado José Mejía se alisto como voluntario de guerra en contra de los franceses, matriculándose en el ejército popular de España, aquí es donde se le otorga el título de médico. Una de las operaciones en las que el participo fue saliendo de la capital de España (Madrid) disfrazado de carbonero, no obstante, tras varias marchas a pie, este llega a la localidad de Sevilla, nuevamente en este lugar se alista en el cuerpo militar popular, en este lugar le envía una carta, la cual decía:

“…si salgo con vida y honra, como lo espero de Dios, tendrás en tu compañía un hombre que habrá mostrado no estar por demás en el mundo”. Mientras el abogado transitaba la vida de militar española, este iba redactando algunos relatos.

Cortes de Cádiz

El abogado José Mejía Lequerica tenía la oratoria como don principal y lo fue demostrando cuando fue designado como diputado suplente por Quito y el virreinato de Nueva Granada en las Cortes de Cádiz. Desde que dichas cortes fueron instaladas el día del 24 del mes de septiembre del año de 1810 en San Fernando (Cádiz). Su participación en estas cortes fue clave, dado que él defendió todos aquellos derechos de los estados americanos, a su vez, este exigía una representación igualitaria de los mismos.

El abogado vigilaba la garantía de la libre imprenta y la libertad de expresión, a su vez critico durante a la Inquisición en discursos que se encontró altos en cuanto a ímpetu y brillo, a parte, se aseguró que se realizará la eliminación de los señoríos y de los vasallajes y se encargó que los funcionarios que cumplieron con el tiempo que dieron servicio militar fueran jubilados. Todas estas acciones lo convirtieron en el más aplaudidos de las asambleas de las Cortes por ser un excelente orador.

Mientras en la fecha del 2 del mes de agosto del año de 1810, sucedieron una serie de sucesos fatales, especifica y principalmente en cuanto a los asesinatos contra los próceres, el abogado José Mejía Lequerica hizo intervención en Cádiz en defensa de los próceres que fueron asesinados en Quito, esto obligó al presidente Molina que se encontraba en el mando de la Real Audiencia de Quito, a dar las respectivas explicaciones de manera pública de los sucesos. Vale destacar que el abogado José Mejía Lequerica también batallo de manera constante en contra de los impuestos (tributos) que se aplicaban a los nativos (indios) y la manera de obligar al pueblo que pagaran los dichosos diezmos.

Muerte de José Mejía Lequerica

El abogado José Mejía Lequerica defendió en Cádiz que se mantuvieran firmes las cortes, a su vez, el certifico que con los conocimientos que poseía, él podría contrarrestar la enfermedad de la fiebre amarilla, no obstante, el abogado muere el día 27 del mes de octubre del año 1813 en España, específicamente en la ciudad de Cádiz. (Ver artículo: César Dávila Andrade)

A esta fecha el abogado contaba con una edad de 38 años, la consecuencia de su muerte fue a causa de una epidemia de fiebre amarilla, tal enfermedad cobró la vida de muchas personas, entre ellas la del abogado José Mejía Lequerica. Dicha enfermedad es transmitida por un mosquito llamado patas blancas; Los restos mortales que reposaban en el sepulcro que estaba ubicado en la iglesia de San José Extramuros, estos se perdieron en el año de 1814 cuando los mismos se estaban trasladando a una sepultura común en el cementerio municipal.

El testamento del abogado todavía se conserva hoy en la actualidad en los Archivos Provinciales en la Casa de las Cadenas, ubicada en la calle Cristóbal Colón (Cádiz), dicho documento trataba acerca de, que todos los diputados (bien sea el filipino, los europeos y los americanos que llegaron a Cádiz) trabajaron para poder otorgar a Iberoamérica una constitución unitaria, por lo cual, al recibir el mismo, los ciudadanos serian “Todos los españoles de ambos hemisferios”, dicho testamento relata lo siguiente:

«Todos los españoles de ambos hemisferios componemos un solo cuerpo, formando una misma nación; es preciso que, así como somos iguales en los derechos, lo seamos también en las obligaciones, cualquiera que sea el punto de la monarquía que sufra el peligro que motive los sacrificios.»

«Al pronunciarlo me lisonjeo de ser intérprete fiel de los sentimientos de América; pues esta se halla tan lejos de ceder a las maquinaciones del tirano de Francia (como se ha tenido la temeridad de suponerlo con respecto a los países en conmoción) que ni un solo hombre, entre los muchos millones que la componen, detesta menos la atroz barbarie de estos feroces vándalos, que los desgraciados pueblos de la península que han sido lastimosa víctima de sus sacrilegios, de su brutalidad y de su carnicería.»

«Todos los americanos anhelan a permanecer españoles. (…) Por lo que a mí toca, creo que el mejor modo de manifestarse españolas nuestras provincias ultramarinas, es permanecer unidas con la libre patria común, que, a manera de un árbol frondoso, extendió sus ramas por esas dilatadas regiones.»

«Y, a decir verdad, la nación española no es más que una gran familia, que, viniéndose estrecho el antiguo mundo, se dilató por los inmensos espacios del nuevo: esto es, que no cabiendo en su primitiva casa la aumentó con nuevas habitaciones, pero siempre baso de un mismo techo, es decir, a la sombra y amparo de una misma soberanía.»

«Con que, siendo todos nosotros una sola nación, una misma familia y una indivisa fraternidad, no encuentro el menor inconveniente, antes sí justos motivos, para que nuestros hermanos lleven en las Américas iguales cargas que en la península.»

Acontecimiento y pensamientos ajenos después de su muerte

El abogado José Mejía Lequerica dio algunos discursos antes de su muerte, estos discursos tenían la visión de algunos acontecimientos que ocurrieron tiempo después de su deceso, tales como la caída del Imperio Español en la América Hispana.

Este era un enemigo mortífero del despotismo, el abogado defendió a capa y espada en las Cortes (juzgados) de España todos los derechos de los ciudadanos españoles con mucho valor y pasión, los derechos de América con intelecto y argumentación y finalmente defendió los de Quito (su amada tierra natal) con mucho amor y cariño. Todos sus principios dadivosos, pero generosos, fueron revelados en el periódico “La Abeja”, el cual era dirigido primeramente por José Mejía Lequerica y Bartolomé José Gallardo.

Vale hacerse destacar que en la obra Retratos Políticos de la Revolución de España, redactada por Carlos Lebrun, habla de José Mejía Lequerica que él fue un hombre de mundo, no se le podía comparar con ninguno en el congreso. Este conocía con exactitud los tiempos y a los hombres de esos tiempos; los liberales lo preferían como el liberar a seguir, pero era temido por el simple hecho de ser un americano.

De entre las discusiones más nacionales y españolas dado a su materia, él realizaba las discusiones de manera americana. Entre sus discursos se encontraba en medio de lo natural, el disimulo y la frialdad en su lenguaje, que no se sabía con exactitud a donde quería llegar, hasta cuándo llegaba a los argumentos, argumentos que el sin duda aprovechaba por sorpresa para dar un giro de tuerca.

Este sabía en el momento exacto para hacer silencio y el momento exacto para seguir hablando, y aunque él mismo hablaba de diversos temas, daba a entender que no le era desconocido ningún tema. Se trataba más que todo de sus leyes y de aquella orden civil, esto parecía una canonista; si se trataba de las leyes tanto civiles como políticas, se le consultaba como el perfecto abogado, si se trataba de epidemias y cómo contrarrestarlas con medicinas, este actuaba como un profesor de esta ciencia de la medicina.

Que no se dice que él hubiese de haber estado en la universidad para saber al de mañosidad y de arte, para así, poder hacer presentación de su caudal de información en cuanto a los temas que él sabía, todo esto como si fuera netamente una síntesis de todo lo que poseía, ni siquiera al uso de las ideas que él tenía, la cual le dio su destreza una ilusión óptica la cual aumentó de manera considerable su ímpetu.

Pero aún para estos términos, es escaso suponerle el extremo talento, su juicio a la sociedad, el conocimiento de los hombres y de los contrincantes, un tipo de facultad para lograr agarrar dichos planteamientos que se le presentaban, y aunque solo fuera una de sus muchas facetas, este no dejaba duda alguna de lo que en verdad creía la gente en general del abogado, que él era el primero de los hombres de la corte de Cádiz.

Fue tanta la perfecta oratoria (que tenía elocuencia) del abogado José Mejía Lequerica y su amplio conocimiento enciclopédico, que se le dio el apodo del “Mirabeau americano”, según lo que relato Segundo Flores en un comunicado, fue que solo el orador celebre americano y diputado José Mejía Lequerica, quien estaba en compañía con Gallardo en una ocasión inoportuna.

Este tuvo la suficiente nobleza del alma para proseguir con su defensa, dando un discurso que nota su ardimiento y por su habitual pulcritud, este logro producir en las cortes de Cádiz una especie de efecto que le resultaba favorable, ante a esto, se decidió de forma inmediatamente hacer declinación de la consideración de la propuesta volátil y hostil que se tenía en discusión.

Obras 

El abogado José Mejía Lequerica fue redactando una cierta cantidad de tratados, los cuales trataban de diferentes temas que fueron nuevos para la época, esto no tiene fecha alguna, no obstante, su principal aporte se encuentra en las Cortes de Cádiz, donde el abogado se destacó con el cargo de diputado de las Américas. En aquella época, este presto colaboración con los medios de información locales, tales como La abeja española y La triple alianza. Entre sus trabajos se destacan los siguientes:

  • Tratados sobre los libros de los Macabeos.
  • Conclusiones sobre estudios de botánica y física.
  • Tratado de filosofía.
  • Estudios sobre temas físicos, naturales y geográficos.
  • Travesuras poéticas.
  • Discursos en las Cortes de Cádiz (1913), compilado por Alfredo Flores y Caamaño.
  • Discurso de José Mejía en las Cortes Españolas (1909), El Vigilante.

Logros

El abogado José Mejía Lequerica siempre fue y será reconocido por sus acciones en España, dado que el logro que se respetará la libertad, los derechos civiles, el libre pensamiento y la independencia. Pero su logro más ruidoso fue haber llegado a tener el cargo de diputado de las cortes de Cádiz (España), teniendo este cargo fue considerado uno de los mejores y respetados oradores de todo Ecuador. (Ver artículo: Juan León Mera)

Poema de José Mejía Lequerica

El abogado José Mejía Lequerica es reconocido normalmente por ser la figura principal de las leyes de “todos los españoles de ambos hemisferios”, aparte, es también recordado por hacer hincapié en cuanto al tema de libertad de expresión. No obstante, poco se sabe de una cantidad exacta de poemas, no obstante, el poema que se muestra a continuación es uno que escribió en España:

Acróstico de “José Mejía Lequerica”

Jamás llegamos a creer que fuera con nosotros,

o estes y fundamentos listos,

sabia degradación de los blancos,

el agua pura de sus ojos niños.

Mesas y vuelos consecutivos,

expediciones a ruche, hechos turcos,

jugaban a los bolos en los baldíos de los asnos,

índoles cabe marcapasos prácticos.

Argumentaciones y muelles exactos,

lesiones y morteros contentos,

excitaciones y sorbos cardíacos,

que a todos nos gustaría jugar los dos tiempos.

Un amigo es un regalo que nos hacemos,

en pro de la barba en gracia a los aciertos,

reconozco la presencia de mi dios,

influencias aún, saludos cálidos.

Cuantas cimas en cuestión de los afectos,

asfalto en vías de mínimos tóxicos.

Frases

El abogado José Mejía Lequerica como se dijo en párrafos anteriores, fue un médico y diputado, sin embargo, este a lo largo de su trayectoria fue escribiendo unos que otros poemas y dijo unas que otras frases, a continuación, sus frases fueron las siguientes:

El hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no para vivir juntos. Los amantes célebres de la historia vivieron siempre separados.

El que se ahoga no repara en lo que se agarra.

Antes morir de pie que vivir de rodillas

El conocimiento es sólo una de las representaciones de la existencia.

El mal es árbol que crece y que cortado retoña.

Hay cosas que no tienen solución, y son las que más.

Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí.

No aprovechan los trabajos si no han de enseñarnos algo.

Sólo los cobardes son valientes con sus mujeres.

En qué se destacó

El exdiputado José Mejía Lequerica se ha destacado principalmente en los estudios, desde joven poseía una mente prodigiosa, su madre al darse cuenta mando a su hijo a estudiar a santo domingo, el aquí destaco en varias carreras. Luego con el tiempo, este se encuentra en Ecuador y a la edad de los dieciséis llego ser profesor, no obstante, él se tuvo que retirar por la precisión social, ya que era visto de una mala manera por no ser hijo de relación formal.

Este decide ir a España, aquí consigue un trabajo en un hospital y luego va alistarse en la fuerza militar de ese país para apoyar en la defensa de ese país debido a que las fuerzas francesas estaban invadiendo Europa, entre ellos España. El aquí se destacó como paramédico. Tiempo después, él llega a Cádiz, aquí él se hace valer como diputado, ya que él se destacó más que todo defendiendo los ciudadanos americanos.

Pensamientos

El abogado José Mejía Lequerica era considerado una persona con criterio y con mucho culto e intelectualidad, a su vez, este siempre supo los momentos exactos para hacer sus breves pausas, para así, poder sorprender a los oyentes con sus pensamientos que talaban la conciencias de los demás. Este a su vez, hablaba de temas diferentes, esto lo hacía verse como una persona que tenía pensamientos de cultura general, sus pensamientos era los siguientes:

” Todo lo que nace muere; todo se disipa y desaparece: sólo subsiste la verdad, que es eterna; y de la verdad se derivan los derechos del hombre, las obligaciones de los monarcas y la responsabilidad de los jueces que se sientan a decidir del destino de estos y aquellos.”

” La Justicia señor, no es más que la exacta proporción entre el deber y su desempeño”

“Pero, no basta que sean imparciales las leyes si no se aplican imparcialmente…”

Homenajes y su legado

Aunque la enfermedad la fiebre amarilla que cobró la vida del joven abogado José Mejía Lequerica, esto le impidió volver al Ecuador donde se encontraba el antiguo Virreinato, en aquella época, el abogado pudo haber jugado un papel interesante en cuanto a la política que se implementó en la nueva República.

Clase aparte de quienes sí pudieron lograr dicha Azaña sus compañeros diputados en Cádiz (España), tales como Vicente Rocafuente quien fue el presidente de la nueva república y José Joaquín de Olmedo que tuvo el cargo de vicepresidente. El abogado José Mejía Lequerica fue, es y será siempre recordado por el papel importante que le dio valor personal cuando fue diputado, este fue la defensa de los derechos civiles, la independencia, el pensamiento libre y lo más importante, la libertad.

Su legado siempre estuvo presente y fue valorado cuando bautizaron un nuevo instituto en la ciudad de Quito con su apellido, este se llama Instituto Nacional Mejía, esto fue realizado durante la revolución liberal ecuatoriana en el año de 1897, fue el historiador y político Celiano Monge quien sugirió el nombre para el colegio laico principal.

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