Descubre todo sobre la Agricultura Inca y mucho más

La horticultura era el movimiento monetario más imperativo de los individuos incas, utilizaban las estrategias rurales de sus precursores teniendo en cuenta el objetivo final de expandir y mejorar la producción de recursos vitales para el sustento de sus ocupantes. La agricultura inca, es sorprendente.

la agricultura inca

Características de la agricultura inca

La asociación agraria de los inca llevó a las actividades de carácter rural a su nivel más extremo, se creó una expansión más prominente de la tierra en contraste con los modelos agrarios utilizados en el tiempo presente, para las obras hortícolas se utilizaron esquemas utilizados en ocasiones anteriores, pero a una escala más notable y con una visión de lograr una economía mejorada.

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La agricultura inca, ha demostrado ser un conglomerado de actividades muy eficientes y modernas empleadas para tratar la tierra que es labrada por el hombre, los incas, sin lugar a duda, han sido un gran ejemplo de personas dotadas de eficiencia e innovación aplicada en sus trabajos diarios y aun en aquellos que la naturaleza de forma espontanea les presente complicaciones por la misma naturalidad de los recursos. La agricultura sintropica es un arreglo basado en este tipo de agricultura.

No se puede asumir a la agricultura inca como una réplica de algún otro modelo de cultivo, sin embargo, muchos principios aplicados a diversas practicas y tareas emplean técnicas que fueron utilizadas por los cultivadores y sembradores incas, los modelos de trabajo de los incas, sin lugar a duda, marcaron la historia de los sembradores y ganaderos, por su imaginación para encontrar soluciones a problemas prácticos expuestos por la misma naturaleza.

Los cultivadores incas, lograron cambiar el trayecto natural de muchos cursos de agua, que naturalmente solo lograban inundar ciertas zonas, que para los incas, eran ideales para el plantado de muchos rubros, los incas, desarrollaron zonas cultivables inimaginables, cabe destacar que sus resultados son recordados hasta el día de hoy, porque significativamente fueron hazañas jamás antes vistas. La agricultura biodinámica expone la aplicación de actividades muy novedosas.

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En cualquier caso, la extensión territorial donde vivía la gran mayoría del número de habitantes, fue explotada por métodos para el desarrollo de interminables patios o porches que permitieron utilizar las inclinaciones de las montañas andinas. Estas genuinas escaleras de mamut, levantadas en bancos con separadores de piedra, evitaban que los aguaceros arrastraran la tierra y sus productos hasta la base de los valles. La agricultura agrícola se destaca por sus actividades de protección  de sus rubros.

En estos pórticos hortícolas, se podrían adquirir hasta tres cosechas anuales, con maíz, batatas, frijoles y pallares, calabazas, maní y quinua, el último con más de la mitad de la cantidad de proteína que el arroz y el trigo. Con asombroso conocimiento sobre los suelos, los agronegocios incaicos conquistaron las aflicciones de los duros terrenos andinos y las condiciones climáticas negativas, mediante el ajuste de estrategias agrarias imaginativas, que permitieron resolver la creación en la variedad topográfica surtida del Tahuantinsuyo.

La horticultura Inca, como el principal movimiento monetario de esa época, descubrió cómo ajustar una increíble variedad de rubros provenientes de la tierra, en este sentido, se desarrollaron papas, maíz, camote y frijoles, entre muchos otros. En esta línea, para labrar la tierra, utilizaron el surco o tajlla de pie humano, que consistía en una estancia con una punta arqueada de piedra o metal cruzada por un eje en su extremo inferior, que rellenaba como ayuda para hundir el material a sembrar en el suelo. Además, utilizaron el excremento de aves, y las hojas caídas de los algarrobos como abono.

La agricultura no tenía límites y era la acción financiera más esencial de los individuos incas, incluso en las regiones ribereñas donde la pesca deportiva suponía un trabajo imperativo. En el marco de tiempo Inca no se conocía el efectivo, para sus intercambios utilizaron el acuerdo rápido, que era un marco a través del cual el número de habitantes en el Tahuantinsuyo intercambiaba sus artículos de animales domésticos y de granja con otros rubros que fuese compensados por su igual valor.

El agua también asumió un trabajo crítico para los agronegocios, era un dios al que se mencionaba en el dialecto quechua como Unu o Yaku y junto con la tierra abordaron el tema nutritivo en el tiempo Inca, en numerosos lugares no había agua, sin embargo el desarrollo y la innovación andina conquistaron cada uno de estos desafíos.

Los Incas idealizaron los trabajos impulsados ​​por presión que hicieron las sociedades pasadas, también fabricaron canales, pasos de agua, pozos, suministros que permitieron explotar el agua de las corrientes, del subsuelo y de los aguaceros para tener la capacidad de tratar el desierto en donde vivían.

La ayuda rocosa donde vivía la gran mayoría del número de habitantes del dominio, fue explotada por métodos para el desarrollo de interminables pórticos o patios que permitieron utilizar las pendientes de las montañas andinas.

Estas genuinas escaleras goliath, levantadas en bancos con separadores de piedra, evitaban que los aguaceros arrastraran la tierra y sus productos hasta la base de los valles. La agricultura de regadío no era considerada una aplicación agraria hasta entonces, sin embargo los incas ya aplicaban sus principios inconscientemente.

 Agricultura Inca

En estos patios de cultivo se pudieron adquirir hasta tres colectas anuales, las cosechas más importantes son maíz, papas, granos, por ejemplo, quinua, kiwicha, cañihua, batata, olluco, yuca, etc. Además, una increíble variedad de plantas restauradoras, por ejemplo, coca, plátano, maca, etc. De cada uno de estos artículos, la coca y el maíz fueron vistos como artículos sacrosantos, ampliamente utilizados en medio de servicios religiosos.

Los especialistas trabajan en la preparación de las plantas, el cambio de las cosechas y los abonos de los ranchos herbáceos. Los cultivadores mejoran el rendimiento de los productos, su calidad y estima saludable, y su protección contra los cambios ecológicos.

Las cualidades hereditarias se utilizan como un instrumento básico en el avance de las plantas que pueden mezclar átomos sintéticos para su uso en la lucha contra irritaciones, dolencias y malezas. Esto era algo que sin darse cuenta, lo aplicaban los incas de forma casi perfecta.

La economía Inca dependía de la horticultura que creaban a través de estrategias de vanguardia, por ejemplo, los patios de desarrollo llamados etapas para explotar las inclinaciones de las pendientes, y también los marcos del sistema de agua adquiridos de las sociedades pre incas. Los incas desarrollaron maíz, maní, mandioca, papas, frijoles, algodón, tabaco y coca, entre otros.

También trabajaron con animales domesticados y aparte de la agricultura eran unos extraordinarios comerciantes. Los Incas enmarcaron una fuerza armada sólida según las necesidades de su Estado expansionista. Fue dividido en reuniones de guerreros expertos y combatientes inscritos especialmente para cada batalla, y construyeron su grupo de respuesta ante la generación de posibles desavenencias por causas territoriales, a la luz de la cantidad de hombres que tenían a disposición. Irónicamente las actividades bélicas tenían un carácter religioso.

Resumen

La acción fundamental de la economía inca había sido de manera confiable la horticultura, incluso en zonas costeras donde la pesca deportiva era un trabajo esencial o donde el intercambio creaba riquezas. Con respecto al agua y la tierra, los Incas abordaron mucho y la aprovecharon al máximo, también fabricaron zanjas, esquemas de agua, suministros y pozos que permitieron que las corrientes de los cursos de agua, el subsuelo y los aguaceros se utilizaran para preparar la tierra.

La ausencia de tierra instigó adicionalmente a los incas a fabricar las etapas bien conocidas en las pendientes de las laderas. Su motivación era, además, mantener a raya la desintegración de la tierra cuando se descargasen estruendosos y alborotadores aguaceros; para hacerlo, cortaron la ladera como en pequeños peldaños, en ese punto fabricaron divisores de espera y en este tipo de jardineras llenaron tres capas de piedritas, arena y tierra vegetal. Allí sembraron maíz de manera poco común. La cantidad de etapas es asombrosa, se evalúan 20 millones de hectáreas.

La asociación inca llevó la acción rural a su nivel más extremo, se desarrolló una expansión más prominente de la tierra, se utilizaron procedimientos similares utilizados en cientos de años; sin embargo, en una escala significativamente mayor y con una sensación de economía majestuosa no vista anteriormente los resultados obtenidos fueron fabulosos. Las cosechas más notorias fueron las de maíz y las papas por sus características nutritivas; además de la batata, el guisado de frijoles.

La horticultura fue la acción predominante de muchos individuos que pertenencian a grupos de civilizaciones antiguas, antes del desembarco de los intrusos españoles a tierra firme, sin embargo, los incas construyeron un arreglo en los suelos que hasta hoy es utilizado por diferentes grupos peruanos andinos.

La agricultura inca fue muy innovadora para saber estratégicamente acomodar la tierra y sus adyacencias para obtener de ella misma, los rubros que les proporcionarían a muchos pobladores fuentes de sustento.

La disposición de los patios se denominó así como un marco escénico, ya que se trabajó al pie de los Andes. Las etapas eran pórticos hortícolas que permitían la utilización más extrema de la tierra. Eran escaleras, reforzadas sobre diques y para mantenerse alejadas de la desintegración o incapacitantes de éstas debido fuertes y torrenciales lluvias, estaban contenidas a través de tirantes desarrollados con rocas, y piedras. El agua, tanto del esquema de lluvia como el de corrientes naturales, fueron circulados a través de canales que asociaban a los porches.

El desarrollo de los porches fue ampliamente apoyado por dos elementos. Una de ellas era que una parte expansiva de los ocupantes de los Incas vivía en los buenos sectores andinos, para lo cual necesitaban buscar métodos de fomento y subsistencia y así utilizar el mejor esfuerzo para hacer que sus territorios fueran beneficiosos.

En una segunda etapa, la utilización del arreglo de otros sitios causó que muchos individuos indígenas trabajaran este espacio para que hubiera sustento continuo para ayudar con las necesidades de la población.

A pesar de que la Cordillera de los Andes ofrece una atmósfera poco amistosa (noches extremadamente frías y días con altas temperaturas), más en la temporada de invierno, los grupos indígenas crearon técnicas que les permitieron realizar ediciones consistentemente, lo que les permitió abastecer y atender con la demanda solicitada por los sitios habitados. Tres cosechas fueron creadas cada año, con maíz, frijoles, calabazas, batatas, maní, estofado, tomates y quinua como los artículos más extraordinarios.

Sea como fuere, fue la semilla de papa la que se ajustó mejor a los terrenos andinos. Debido a la extravagancia de la tierra, se adquirió una colección de varios surtidos de papas, y también chuño, obtenidos de la desecación de este tubérculo.

Para adquirir una ejecución superior de los recursos provenientes del suelo, y de esta manera obtener mejores cosechas, se utilizaron diversos tipos de compost. Uno de estos fue el guano, que estaba constituido por los restos de plumas de las aves.

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Los porches no solo fueron utilizados con fines hortícolas. Los incas también lo utilizaron para obtener sal. Un caso de ellos los encontramos en los patios de Maras, cerca de la ciudad de Cusco, donde como lo indica la leyenda Yucay, el jefe Inca, convocó al Sol para rechazar a los Maras con la dificultad de desarrollar la tierra, cayendo sobre ella una torrencial lluvia, dejando el dominio totalmente salino.

Estas “minas de sal” eran profundamente deseadas por las ciudades vecinas; en esta línea, los incas podrían comerciar con este recurso mineral y, por lo tanto, utilizarlo como un instrumento que les permitiera salvaguardar durante períodos más largos ciertos rubros que se descompusieran rápidamente, por ejemplo, la carne de pescado.

Por otro lado, existían los camellones que eran territorios falsos basados ​​en las orillas del lago Titicaca. Eran colinas de tierra que permitían almacenar y tomar una posición más favorable del agua en lugares de oleadas sucesivas debido a los aguaceros.

Utilizaron una progresión de procedimientos hortícolas en los bordes, entre ellos, el seguimiento de arrugas falsas para ofrecer seguro a las plantas, fomentar el desperdicio en medio de los aguaceros, las mareas, el sistema de agua, así como las fuentes de estiércol y, en particular, para disminuir la aspereza refrescarse todos los días en las tallas, evitando el frio en algunas plantaciones.

En ocasiones, en estas tierras antiguas, se crearon supuestos estanques que se desarrollaban con el fin de almacenar mayor cantidad de agua, para ser empleada posteriormente por los agricultores, ente tanto, la tierra daba sus frutos, los agricultores siempre estuvieron un paso adelante, de las condiciones y desavenencias ocurridas por variaciones en la atmósfera.

El extremo suministro de agua permitió a los agricultores obtener menores resultados con sus plantaciones, todo esto resultando por logros alcanzados por su inteligencia y pericia para el tratado de la tierra haciendo uso de los sistemas de agua, los agricultores incas destacaron entre muchos más, por ser muy ingeniosos para la adaptación de los espacios para aprovechar los recursos de la tierra.

Los costeños fueron los mejores especialistas impulsados ​​por el agua, ya que consumaron y lograron técnicas muy modernas para el sistema de agua, particularmente los mochicas y más tarde los chimús. En Cuzco, las dos corrientes que cruzan la ciudad fueron desviadas, limpiando sus canales y estableciendo lapsos para ser transitados por personas a pie.

Un caso de innovación de montaña es Cumbe Mayo, en Cajamarca, un canal de piedra tallada. La importancia de las obras impulsadas por el agua se muestra en las diversas fantasías que cuentan los lugares de nacimiento de estas obras.

La agricultura fue la acción más vital que habló sobre lo que más hacían los incas. Las poblaciones que ocuparon la zona andina descubrieron cómo entrenar y ajustar una increíble variedad de artículos a diferentes condiciones, explotando extensiones consideradas problemáticas para la generación rural.

El principal rubro que desarrollaron luego de conocer al maíz, fue la papa, con la que organizaron diversos tipos de chuño; también diferentes tubérculos, por ejemplo, mashua, olluco y oca. El maíz era visto como un activo de tipo suntuario que daba gloria y se desarrolló con fines burocráticos, militares y formales.

Para lograr sus increíbles logros políticos y de construcción, los Incas utilizaron operaciones ingeniosas: la misma que ya habían utilizado los mesopotámicos y los egipcios. El Imperio Inca terminó destacando entre los más grandes del planeta en solo 150 o 200 años, y dejó el enorme grupo de asombrosas estructuras de piedra que los visitantes aprecian hoy, utilizando algo tan básico como exitoso y desconocido para el mundo actual: enormes cantidades de trabajo.

El Imperio Inca era un dominio de tesoros de trabajo, y las señales siguen ahí para las personas que necesitan verlas. Cuando uno se aventura a cada parte del altiplano y los valles andinos, un detalle rebota en los ojos: cada uno de los declives de las cadenas montañosas simples está (o ha sido) asegurado con porches agrícolas. Estos patios, llamados etapas, se extienden por los bordes hacia donde es realmente concebible, y de vez en cuando en lugares donde resisten las leyes de la ciencia material.

Las etapas Incas no son solo una zona restringida de la ladera de la montaña: son porches trabajados con grandeza, delimitados por divisores de piedra fuertes y maravillosamente trabajados, cargados con tierras cultivables tratadas de manera única en capas progresivas y equipados con sistemas de control de corriente de agua que fomentan la sistema de agua de las plantas y prevención de la desintegración.

Preinca

La agricultura pre inca comenzó en Perú, la plantación de rubros, fue la acción monetaria más crítica de las sociedades pre-incas y la que tuvo mayor avance. Entre los logros podemos decir que alcanzo la eficiencia hortícola más destacada: Esto se logró principalmente mediante la utilización de la tierra hasta sus extremos, a través del desarrollo de diversas etapas y la obtención de las cosechas, doto a la población de una extensa cantidad de rubros.

También se logro un aprendizaje superior sobre la manera en cómo se modificaba la atmósfera, el desarrollo de esquemas de agua progresivamente propulsados, la utilización de compost y así sucesivamente. Sin embargo, se pudo alcanzar de forma significativa un mayor control sobre los recursos ambientales: para acceder a todos los recursos provenientes del suelo que se pudieran incluir dentro de la nutrición de los poblados incas.

Significativamente se pudo obtener un estable desarrollo de los patios: con pórticos gigantescos, como asientos, levantados a causa de la piedra que sostiene los separadores en las regiones inferiores de las laderas. En esta línea, el hombre andino ganó tierras en el aliviante aligeramiento de la cordillera de los Andes y se cambió ajustándose a sitios razonables para la agricultura.

Para regar estos terrenos, se construyeron zanjas y conductos de reservas que se iniciaron en los valles superiores, en lugares altos, donde se conciben los arroyos. Además, el agua fue utilizada de una manera muy provechosa. La desintegración del suelo por causa de la lluvia se mantuvo a una distancia estratégica y los cimientos subyacentes de las plantas se vieron afectados. El desarrollo de las etapas fue esencial, ya que a causa de ellas se logró un incremento significativo de las tierras donde se aplicaba el plantado.

El agua como un componente básico para el avance rural, en tiempos pre-incas los marcos de esquemas productivos dependían del agua, se estima que desde tiempos antiguos este recurso siempre ha sido era extremadamente importante. Las sociedades preincaicas distintivas, particularmente las de la deriva, mejoraron continuamente los marcos del esquema de tratado del agua. Se construyeron acequias o canales para hacer florecer la tierra, con nuevos esquemas de agua o canales subterráneos.

A causa de estos marcos, se logró una administración del agua más efectiva, particularmente la proveniente de los arroyos, los lagos y tiendas subterráneas. El turno fue uno de los componentes que decidieron la rentabilidad agrícola más asombrosa en tiempos preincaicos. El giro de la tierra implica dar a la tierra la oportunidad de descansar, a lo largo de estas líneas evitando el mal uso constante y disminuyendo los daños existentes en las diversas capas de la tierra.

El cambio en los rubros de las cosechas consistió en la siembra de productos orgánicos distintivos en el año, asumiendo la idea de lograr una creación diferenciada en los diversos períodos de y estaciones del año. Por ejemplo las semillas de calabaza no formaron parte de sus rubros provenientes de la fruticultura.  Pero si frutos como el mango si por su aplicabilidad a cada temporada.

Herramientas

La creación de dispositivos sencillos pero potentes, fue uno de los hallazgos más sobresalientes en la agricultura preinca, El aparato más conocido y útil fue la chaquitaclla o surco de pie y mano. Debido a este dispositivo, se trabajaron tremendas zonas de tierra. En Europa, Asia y África, estas asignaciones se completaron utilizando pieles criaturas como el toro, el caballo, el burro. En los Andes, el poder humano se utilizó para surcar la tierra.

La chaquitaclla era un palo de más de un metro y medio de longitud, que terminaba en una punta normalmente asegurada con cobre. En su parte inferior estaba atravesada por un palo par. En la chaquitaclla el trabajador ponía el pie y se hizo con extrema delicadeza para hollar la tierra y hacer la apertura en la que ponen la semilla. Otro aparato que utilizaron era una especie de raspador de madera para separar la tierra.

La Chaquitaclla es una herramienta agraria, también llamada “surco de pie”, o “tirapié”, fue visto como un destacado entre los dispositivos artesanales rurales más vitales en la temporada de los Incas. Según los investigadores, es excepcionalmente antigua, data de sociedades pre-incas, de todos modos los Incas fueron los que hicieron bien conocida la utilización de este instrumento para el agronegocio.

Los Chaquitaclla son en su mayoría utilizados para surcar la tierra, hasta el momento ningún dispositivo ha tenido la capacidad de superarlo, particularmente en lo que respecta a trabajar en el lugar donde hay pendientes andinas o regiones restringidas, por ejemplo, zonas muy problemáticas, este invento hortícola aún se utiliza en regiones, por ejemplo, Cusco, Apurímac, Ayacucho, Arequipa, Huancavelica, Junín, Lima.

Los incas proyectaron una preocupación excepcional para descubrir enfoques para modificar  las condiciones del suelo para los agronegocios. La variedad de la atmósfera, los llevó a buscar varios arreglos, y hubo numerosas formas en que encontraron para enfrentar el problema.

Entre las medidas más conocidas están el desarrollo de etapas, que en medio del gobierno Inca recibió una importancia increíble. A pesar de que solicitaron reunir grandes cantidades de trabajo, que el estado de Inca podría hacer moderadamente eficaz.

Las etapas son falsos patios agrarios que sirven para adquirir valiosas tierras para plantar en las pendientes andinas. Permitieron tener un mejor punto de vista preferido del agua, tanto en la lluvia como en el sistema de corrientes, influyendo para que fluyera a través de los canales, con esta medida evitaron mientras tanto la desintegración del suelo impulsada por la presión.

Las etapas sirvieron para el desarrollo del maíz, así como para el desarrollo de diversos artículos rurales, y no obstante para diversas utilizaciones: como la siembra, también para mantener una distancia estratégica de la desintegración, y para el lavado de sales minerales.

Las etapas han merecido una amplia investigación y se ha buscado tratar de reconstituirlas para ayudar a la horticultura. Permiten desarrollar las inclinaciones precarias de los arroyos y mantener una distancia estratégica de la desintegración causada por los aguaceros.

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