Eduardo Kingman: Biografía, obras, características y más

Descubre todo sobre Eduardo Kingman, un reconocido pintor nacido en Ecuador, dedicado a la creación de obras que destacan el expresionismo y la cultura indígena.

EDUARDO KINGMAN

Biografía

Eduardo Kingman nació en la capital ecuatoriana el día 23 de febrero de 1913. Su padre, el Doctor Edward Kingman, nacido en Connecticut, Estados Unidos, graduado en medicina, viaja a Ecuador en el año 1906 debido a que en Portovelo, una localidad de este país, se encuentra con una epidemia de paludismo, por lo que decide prestar sus servicios a las personas necesitadas de ese lugar.

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Una de las personas que atendió por encontrarse en mal estado de salud fue la señora Rosita Riofrío, una mujer joven que recién había enviudado. Al cabo del tiempo se enamora de esta señora y contraen nupcias. De esta unión nacen tres hijos: Eunice, Eduardo y Nicolás.

Transcurrido un tiempo el Doctor Kingman decidió volver  a su tierra debido a que sentía mucha melancolía, viajó dejando a su familia en Ecuador. Al partir les dejó una considerable cantidad de dinero, pero con el paso del tiempo la familia lo fue consumiendo, mal administrado y tuvieron la necesidad de mudarse a la ciudad de Quito, dejando su hermosa casa.

La familia Kingman pasó de ser una familia acomodada de la aristocracia de Loja, a una de menos recursos económicos. Su madre procuró que esa transición no afectara a sus jóvenes hijos, les dio su apoyo y educación. En aquel lugar que dejaban quedaba el recuerdo de un gran dragón dibujado por Eduardo, con restos de madera quemada que usaban en el fogón de la cocina. Ese dragón era un impresionante dibujo que llamaba la atención de todos, y quedó en el recuerdo de este pintor toda su vida.

EDUARDO KINGMAN

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Cuando Eduardo llega a la ciudad de Quito pensó que era un ambiente un poco hostil, entristecido, donde la gente no compartía igual que en su ciudad de origen, ya que en una ciudad el estilo de vida es diferente. Su nueva casa estaba situada en la zona norte, y cerca de ahí comenzó a estudiar en la escuela anexa normal Juan Montalvo y luego en el Colegio Nacional Mejía. Más adelante en el año 1928 comienza a formarse en la Escuela de Bellas Artes de la ciudad de Quito.

Durante sus años de estudio de arte, la situación en el país no era la mejor, por lo que la sociedad se encontraba en constantes protestas y descontentos. Eduardo Kingman comenzó a expresar lo que percibía de su entorno en sus pinturas. Puedes leer también sobre el pintor Oswaldo Viteri.

Hay que señalar que tan sólo pudo mantenerse estudiando en Bellas Artes por un período relativamente corto,  de tres años, ya que por el fallecimiento de su hermano mayor, la familia se muda de ciudad y se trasladan a Guayaquil. En esta ciudad les tocó vivir la gran depresión de la economía que afectaba al país en general, lo que produjo distintas reacciones en la sociedad convulsionada ante ese escenario.

Fue un tiempo difícil, por lo que la madre de Eduardo le pidió que se preparara para trabajar en el área de contabilidad, de manera que pudiera generar ingresos. No obstante sus ideas sobre el arte eran muy fuertes, Kingman tenía claro lo que le apasionaba. Al poco tiempo consiguió emplearse en el diario El Universo, con la función de hacer las caricaturas que se publicarían en sus páginas. Paralelamente seguía con el desarrollo de sus pinturas.

EDUARDO KINGMAN

En cuanto a su vida personal, Eduardo Kingman se casó con Berta de Jijón, y de esa unión nacieron dos hijos: Soledad  y Juan Sebastián Kingman Jijón. Junto a su hermano Nicolás, participaron en el Grupo de Guayaquil, que era un equipo de escritores dedicados a denunciar las diferencias sociales del momento y los inconvenientes que esto ocasionaba. Todo esta situación vista con los ojos de un artista, fue reflejada en su arte.

La compilación de trabajo de Kingman fueron expuestas al público por primera vez en el año 1933. La exposición la realizó junto al artista Antonio Bellolio. Un año más tarde Kingman se destacó por la elaboración de obras en grandes lienzos que se expusieron y en 1936 una de éstas obtuvo el premio Mariano Aguilera.

Con el soporte que le brindó tan prestigioso premio, Kingman comienza a ser reconocido por muchos, de esta manera logró exponer en diferentes lugares como en la Escuela de Derecho, donde obtuvo otro premio. Trasladó su arte a la ciudad de Quito. Kingman representó en su arte la realidad de los ecuatorianos, pero como toda obra expuesta recibió elogios y también rechazos. Puedes leer todo sobre Camilo Egas.

En los años cuarenta Eduardo Kingman viaja a los Estados Unidos, a la ciudad de Nueva York, donde vivió pocos años antes de la segunda guerra mundial. El ambiente de esa nueva ciudad le dio otra perspectiva, adentrándose entonces en el expresionismo. La obra de Eduardo Kingman comenzó a dar de qué hablar, no sólo en el ámbito nacional, sino también internacional, recibiendo premiaciones en distintos salones de exposición de arte.

Un ejemplo de esto fue en 1947 en el Salón Nacional de Artes Plásticas de la Casa de la Cultura y en el año 1953 que también fue premiado en este mismo Salón. También fue galardonado en las exposiciones del Salón Mariano Aguilera, y obtuvo condecoraciones como: la Estrella de Octubre otorgada por las autoridades municipales de Guayaquil.

Recibió la Orden al Mérito conferida por Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador, reconocimientos obtenidos en los años setenta,también le fue impuesta la medalla Atahualpa, el premio Gabriela Mistral en la OEA y el Eugenio Espejo en Ecuador, entre otros más.

Kingman fue conocido como el pintor de las manos, ya que en sus obras era predominante esta parte del cuerpo humano, que según algunos autores, para Kingman era la representación de la fuerza, del  trabajo y del amor. Te invitamos a leer todo sobre Eugenio Espejo.

Durante esos años Kingman hizo exposiciones en diversas ciudades de distintos países, como Colombia, Venezuela, Perú, Bolivia y Estados Unidos. Eduardo KIngman a pesar de ser un artista reconocido era un hombre sencillo, humilde. Incursionó también en el muralismo y entre otros temas Kingman dedicó muchas obras a la identidad de los indígenas, su espíritu de libertad y de amor a los suyos, su pintura denunciaba las injusticias sociales.

EDUARDO KINGMAN

Kingman también ocupó el cargo de director del Museo de Arte Colonial de Quito, donde hizo una extraordinaria labor en pro del arte, así mismo también dirigió la Escuela de Bellas Artes de esa misma ciudad, donde además impartió clases, dejando el legado de sus conocimientos y técnicas. Tras una carrera de éxitos, Eduardo Kingman murió en la ciudad de Quito el 27 de noviembre del año 1997.

Su hermano Nicolás

Eduardo Kingman tuvo muchas experiencias vividas junto a su hermano Nicolás Kingman, quien se destacó como periodista y político. Fue diputado en la Asamblea Constituyente de Ecuador en el año 1944 y congresista hasta el año 1956.

Tuvieron en común su participación activa en la casa de la cultura de Quito, ya que Nicolás pertenecía a la Unión de Artistas y Escritores de Ecuador. A pesar de su humilde infancia y de las precariedades, los hermanos Kingman destacaron en la sociedad ecuatoriana.  Ambos hermanos fueron reconocidos por su gran dedicación al arte, uno en la pintura y el otro en la escritura de grandes obras.

Pinturas de Eduardo Kingman Riofrío

Eduardo Kingman se expresó a través de su arte en muchas obras, las cuales expuso en gran cantidad de museos en diversas regiones. Pasó por temas políticos y sociales, y se destacó su manifestación de defensa hacia los indígenas, denunciando a través de sus pinturas el poco reconocimiento de la sociedad hacia ellos. 

EDUARDO KINGMAN

Kingman también se caracterizó por el expresionismo en sus obras, donde incluyó en casi todas las manos, las mismas que reconocía como elemento para expresar emociones y acciones, sentimientos, fuerza, trabajo, en fin, el lenguaje básico de su trabajo. Entre las obras más renombradas de Kingman tenemos las siguientes:

Mirada Hacia el Sur

En esta obra el autor refleja un par de manos atadas que claman por la libertad. Manos fuertes, manos adultas que han sido sometidas. Es una clara denuncia de subordinación de las sociedades, de las divisiones sociales y del maltrato del hombre hacia el hombre mismo.

Kingman utiliza el color y las sombras para demarcar la figura de las manos, grandes, fuertes,  de dedos largos, de hombres con capacidad de trabajar, pero inhabilitado por las ataduras. Genera la duda de qué hizo el hombre para estar atado.

Fin de Fiesta

En esta pintura Kingman hace referencia a la situación vivida por muchas mujeres del pueblo, que luego de una festividad deben esperar, junto a sus hijos a que sus esposos se recuperen de los tragos bebidos, de la embriaguez y de las resacas.

EDUARDO KINGMAN

Esta obra expresa con detalle las costumbres en los pueblos. En ella se percibe la desolación, el silencio y el desgaste que queda después de una festividad, donde la mujer y sus hijos sólo observan lo frágiles que somos los seres humanos ante los efectos del alcohol.

La Hora Obscura

Es una denuncia del autor hacia el maltrato recibido por los indígenas en las haciendas, donde aquellos que tenían poder golpeaban al ser humano. En esta pintura se ve de fondo algunas máscaras que observan al indígena desnudo, atado y con muestras de haber sido azotado.

Saque de papas

Refleja el trabajo realizado por los indígenas en las sierras ecuatorianas para extraer del suelo  y recoger las papas cosechadas. En la pintura se puede observar cómo un hombre a caballo supervisa el trabajo de los recolectores.

Además de mostrar la dureza de la jornada, Kingman pintó a una mujer recolectando las papas, con su hijo recién nacido, cubierto entre mantas, colocado a su costado mientras ella culmina su trabajo.

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Mujeres y Santos

Expresa la religiosidad del pueblo ecuatoriano, en particular de las mujeres. En la pintura de Kingman el color realza las expresiones de los rostros, en este caso, tristes, silentes y centrados en sus oraciones. Se pueden apreciar los elementos como la vela, el santo, las mantas, que aún en la actualidad se utilizan en los distintos pueblos.

Kingman era observador de los detalles, de las expresiones, de los gestos y del entorno social y cultural, y eso lo plasmaba a través de sus trazos, colores, sombras, dando como resultado extraordinarias obras.

Los Guandos

Eduardo Kingman quiso reflejar el trabajo que realizaban los hombres de antaño en las sierras ecuatorianas. Los Guandos (Wandukuna) eran transportistas, de paquetes o cargas, en esa región que era muy conocida por ellos.

Ese trabajo pesado, incómodo y sobre todo agotador, es reconocido por el autor, de manera de mostrarlo para que no pasara desapercibido por la sociedad, ya que en tiempos atrás fue a través de éstos que muchos bienes llegaron a las comunidades.

EDUARDO KINGMAN

El Carbonero

En esta pintura, Kingman muestra a un hombre que descansa, agotado por el trabajo, con la ropa ajada, sucio por la labor dura que hace. En esta obra es posible ver las grandes manos del hombre fuerte pero cansado, descalzo y con una mirada de tristeza y desesperanzas.

Eduardo Kingman denunciaba la explotación laboral del hombre, que se somete para conseguir su sustento. Es una obra donde se observa la pobreza económica del hombre y el agotamiento físico ante la labor ejecutada.

El Niño Enfermo

Expresa el sufrimiento de una madre ante la enfermedad de su hijo pequeño. En la pintura se puede observar el gesto de impotencia, cansancio y dolor de la madre con su hijo en brazos, quien lleva un rostro de malestar.

Kingman hizo énfasis en las expresiones de dolor, en el sentimiento de la madre, y en la protección que ella le brinda a su hijo. Esta vez, el destacado pintor, utilizó colores más apagados y sombríos para darle sentido a la escena expuesta.

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El Abrazo

Dentro de los elementos más representativos de este autor de afamadas obras de arte, se encuentran las manos. Manos que en muchas obras de Kingman, abrazan. El abrazo es el símbolo del amor, de la solidaridad, de protección, del respaldo y la confianza; Kingman supo expresar esto en sus obras.

El abrazo aparece en obras de una madre y un hijo, de una pareja, de dos seres humanos donde no se observan los géneros. Es repetitivo en muchas de sus pinturas, aunque hay que hacer énfasis en que en ellos aparecen siempre las grandes manos que abrazan, símbolo de este autor.

En 1981 realiza un cuadro de dos personas abrazadas al cual le coloca como título “El Abrazo” haciendo referencia a este acto que denota gran importancia para el autor. Algunas publicaciones indican que esta pintura, expresa el amor y afecto entre una pareja, que se puede inferir son indígenas, que más allá del trabajo o del esfuerzo físico, el autor muestra sus sentimientos.

Características

Las obras de Eduardo Kingman se caracterizan por tener el componente humano ante todo. En ellas expone sentimientos, emociones, sensaciones y expresiones. En cada una de ellas se puede ver el gesto humano en escenas cotidianas. Las pinturas de Eduardo Kingman son coloridas, detalladas, y con abundantes elementos.

EDUARDO KINGMAN

Otra característica que se presenta es la pintura de las manos, que como hemos dicho, el autor las describe como símbolo del amor, del trabajo, de la fuerza, la protección, y que al igual que los ojos o el rostro de las personas, las manos pueden expresar el sentir del ser humano.

El abrazo, que antes mencionamos, es también un aspecto repetitivo en muchas obras de este autor. El abrazo tiene una interpretación de afecto sincero, de protección, de solidaridad.

La composición temática de Kingman fue producto de sus observaciones en cada lugar donde vivió en su infancia, su adolescencia y a lo largo de su vida. Sus ideas se fueron plasmando en lenguajes expresivos que la pintura le permitió. Es por esto que sus pinturas tienen rostros, manos, abrazos, en fin seres humanos.

La maternidad es otra de las características resaltantes de las obras de Kingman, quien en diversas pinturas refleja a la madre que lleva en brazos a su hijo, la madre que protege al niño pequeño. Algunos autores afirman que Kingman refleja en estas pinturas todas las penurias que su madre pasó, y todos los desafíos que tuvo que afrontar.

EDUARDO KINGMAN

El indigenismo también es un componente de las obras de Kingman. En un gran número de obras el autor denuncia la pobreza, el maltrato y la falta de atención a los indígenas. En otras obras destaca la parte humana de los mismos.

En muchos casos las pinturas se centran en los gestos y no en el rostro, pues los ojos, las miradas no son el elemento principal de las obras, sino más bien las manos, brazos o figuras. En su temática, Kingman utilizó el color, la demarcación de las figuras, las sombras para resaltar las formas, con extraordinarias técnicas.

Murales

Eduardo Kingman se dedicó también a realizar algunos murales. Los primeros que realizó fue en Conocoto, en la residencia de Benjamín Carrión. Allí pudo pintar varias paredes donde representó las fiestas que las actividades del campo comúnmente generan, como la siembra, la cosecha, la recolección, las ferias agrícolas, y por supuesto a los indígenas. Este primer mural fue destruido una vez que la casa de Carrión fue puesta en venta.

Por los años cuarenta, Kingman realizó varios murales para el Ministerio de Agricultura e Industrias. Estos tuvieron como fin destacar el turismo en la costa ecuatoriana, también en la sierra, y el desarrollo de la agricultura y de la industria en Ecuador.

EDUARDO KINGMAN

En estos murales colocó elementos propios, característicos del pintor, como lo son las figuras humanas expresivas. Tal es el caso de una mujer chola que se encuentra en la costa.

Otro de los murales realizados por este autor, fue el del Pabellón de Ecuador en una feria realizada en la ciudad de Nueva York en el año 1939. También se destaca el mural de la Batalla de Pichincha en el Altar de la Patria de la ciudad de Quito.

Premiaciones

El trabajo de Eduardo Kingman fue reconocido y su labor fue premiada en muchas ocasiones. Fue premiado con el  primer lugar del quinto salón de Artes Plásticas, también se hizo dueño del primer sitial en el “Mariano Aguilera” con su obra “Yo el prójimo”.

Para el año 1973 le fue conferida la medalla al mérito Artístico de la Municipalidad en la ciudad de Guayaquil, en esa misma década recibió la condecoración Nacional al Mérito con el grado de Comendador. También recibió la “Estrella de Octubre” del Municipio de Guayaquil.

EDUARDO KINGMAN

En 1975 recibe la Orden Nacional al Mérito en el Grado de Comendador, por parte del Ministerio de Relaciones Exteriores de Ecuador. Posteriormente le es otorgada la Medalla al Mérito Atahualpa en el grado de Caballero en el año 1984, condecoración que le fue conferida por el Ministerio de Defensa de Ecuador.

Kingman también fue designado como Hijo Ilustre de Loja en el año 1986. Su nombre fue llevado a una sala de la Casa de la Cultura de Quito. Obtuvo el honorable premio Eugenio Espejo en el año 86, premio que es considerado de gran prestigio en la sociedad ecuatoriana.  Kingman también recibió el Doctorado Honoris Causa en Universidad de Loja, Ecuador en el año 1987.

Muerte

Eduardo Kingman se dedicó por completo al arte. Su vida estuvo cargada de experiencias, viajes, exposiciones, cargos relevantes y una gran vida familiar. Fue un hombre reconocido a nivel mundial, respetado y querido. Fue un hombre sencillo, sensible y honesto.

Su salud se vio afectada debido a que por muchos años el afamado pintor fue fumador. Con el tiempo desarrolló un enfisema pulmonar, una enfermedad que compromete la buena función respiratoria.

A pesar de llevar este padecimiento por un tiempo, Kingman se mantuvo compartiendo con familiares y amigos. Hasta que en el año 1997 Kingman nos dejó. Falleció a los 84 años en la ciudad de Quito. Nos dejó un gran legado, nos dejó sus obras, sus pensamientos, sus ideas, su sencillez y su nobleza de corazón. Kingman el gran pintor de las manos, de los abrazos y de las madres.

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